El niño interior del adulto. Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

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El niño interior del adulto. Objeto de transición y símbolo.

El niño interior del adulto, importancia de la función simbólica. Terapia del niño interior online y presencial en Sabadell y Terrassa. Consulta de Coaching y Psicoterapia (Gestalt, PNL, Hipnosis Ericksoniana…)

 

Vimos en el anterior artículo Imaginación activa y niño interior. La infancia redimida cómo lo que llamamos el niño interior del adulto, sigue vivo en cada uno de nosotros.

El niño interior del adulto. Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

El niño interior del adulto, interacción y comunicación.

Vimos también la relación entre el objeto de transición (para el niño) y el símbolo para el adulto. Para el primero representaba un motivo de tranquilidad. Para el adulto un impulso hacia la integración.

Seguimos en este artículo ahondando en este proceso interno.

El niño interior del adulto y la función simbólica

Jung califica concretamente el símbolo como la mejor expresión y representación de una situación problemática. Integra en un todo algo que la consciencia aún no ha reconocido. A su vez, ensambla los diferentes aspectos de una tensión psíquica.

El símbolo resume el estado de la psique, propone una orientación para resolver el conflicto con la contribución tanto del inconsciente como del consciente. El símbolo propone una orientación porque está subordinado a los arquetipos a través del inconsciente colectivo, auténtico terreno de experiencias colectivas.

Recordemos que el símbolo es el rastro del niño interior del adulto, la evolución del objeto transicional.

Además, conviene tener presente que Para Jung, la capa más profunda del inconsciente – inconsciente colectivo – es una psique objetiva, incluso autónoma. Una de las configuraciones más poderosas del inconsciente colectivo son los arquetipos. El niño interior es uno de los arquetipos por excelencia.

Entonces, ¿cómo se desarrolla la función simbólica que permite soportar las tensiones procedentes del mundo exterior, caótico e imprevisible?

El niño interior del adulto. Fantasía y realidad

El pediatra y psicoanalista Donald W. Winnicott contribuyó, gracias a sus investigaciones relativas a la función simbólica, a la comprensión del proceso por el cual llegamos a funcionar en la realidad.

Winnicott, con sus conceptos de área y objeto transaccionales, sacó a la luz el camino que recorre el niño de un universo omnipotente e ilusorio a un universo externo imprevisible y fuente de tensiones.

Importancia de la función simbólica en el niño. Terapia del niño interior Sabadell

La función simbólica reparadora de la otra mitad.

Este pediatra pasaba horas observando las interacciones de los lactantes y sus madres a fin de elaborar sus teorías. Desarrolló la idea de objeto transicional para describir el desarrollo de la función simbólica.

Cuando llega al mundo, el niño no distingue entre mundo exterior y mundo interior. Hasta los seis meses, cuando tiene hambre, siente que el alimento aparece cuando él lo desea. No existe una diferenciación entre su universo externo y él.

Esta sincronización perfecta permite al niño, en un principio, percibir su “poder” sobre el mundo, al que considera un apéndice de sí mismo. Todo funciona perfectamente, hasta el día en que el niño siente hambre sin que aparezca la satisfacción.

El siguiente artículo ilustra de un modo sencillo la importancia de la función simbólica en el niño:

La importancia del objeto de transición en el niño

 

Aparición de la conciencia mundo interior/mundo exterior

En ese momento, el niño experimenta su primera fractura. Con la frustración, empieza a construirse el niño interior del adulto. Es cuando el niño toma conciencia de la existencia de un mundo exterior diferente a su mundo interior. Siente una angustia y una tensión que se resolverán con la aparición de la función simbólica.

Objeto de transición y función simbólica en la terapia del niño interior, consulta en Sabadell

El objeto de transición un nexo intermedio

Esta función nace cuando obtiene, como objeto transicional, un objeto (por ejemplo un osito de peluche). Este objeto pasará a integrar a un tiempo el exterior, por la realidad objetiva del objeto, y el interior, por sus cualidades afectivas tranquilizadoras.

Se trata a menudo del olor de la madre incrustado en una sábana, olor que revive recuerdos vinculados a la satisfacción de sus necesidades y reduce por tanto la tensión.

Ese objeto deviene simbólico en el sentido en que une las dos dimensiones, exterior e interior. Del mismo modo calma la tensión suscitada por la distancia entre dos mundos. El símbolo, por tanto, establece un vínculo entre dos mundos, es lo que relaciona, lo que une.

El niño interior del adulto, diferenciación y angustia de separación

Y cuando el niño reconoce que él es diferente del otro (de su madre), entonces desarrolla el lenguaje. Aparece el primer balbuceo de la experiencia simbólica. Pero es también y sobre todo en ese espacio donde desarrollará su creatividad. Esta creatividad le permitirá sobrevivir en el mundo angustioso de las diferencias.

Angustia de separación y niño interior.

Angustia de separación, diferenciación y niño interior.

Es por tanto en la consciencia de la diferencia donde el ser humano se desmarca del animal. Además, donde la dimensión simbólica y creativa (por ejemplo, el lenguaje) aparece como una característica típicamente humana.

Es así, tambien, como se constituye un área llamada intermedia, a mitad de camino entre la realidad y lo imaginario. Un área que engloba el lenguaje y todo el universo simbólico. Se trata de un área de juego que nos permitirá ser creativos con la vida en lugar de sufrirla directamente.

Más tarde, esa área transicional se ampliará cuando adopte la forma de cultura, arte, religión y espiritualidad. Estas esferas simbólicas se derivan todas de procesos transicionales y son necesarias para apaciguar el eterno conflicto entre lo que se percibe objetivamente y lo que se concibe subjetivamente.

La zona intermedia y los estados internos, el espacio para generar nuestra realidad

Esta es el área intermedia mediante la cual podemos “generar nuestra realidad” los cambios internos que repercuten, directa o indirectamente en el mundo interno. Hace apenas unos años, los investigadores más académicos demostraron algo que ya se sabía empíricamente hace tiempo. Y es que la calidad de nuestros estados internos, inciden directamente en los resultados que logramos en la consecución de nuestros objetivos.

Se deduce de lo expuesto que estos cambios en los estados internos no se producen solamente por tener la certeza de que “debería hacer esto o evitar aquello”. Esta no es más que una certeza de nuestro psiquismo racional, un instrumento de nuestro consciente.

El cambio se genera en la “zona de transición”, la zona intermedia que permite una interactuación entre lo consciente y lo inconsciente. La imaginación activa, juntamente con el trabajo con el niño interior han demostrado ser poderosas metodologías para favorecer este diálogo tan necesario.

Hasta el próximo artículo recibe un cordial saludo.

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

El niño interior del adulto y la importancia de la función simbólica. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Ansiedad, acompañamiento y estrategias para adelgazar, dejar de fumar, autoestima, adicciones, etc…). Terapia del niño interior online y presencial en Sabadell y Terrassa

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Mito de la media naranja y función simbólica. Coaching y psicoterapia en Sabadell

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Imaginación activa y niño interior. La infancia redimida

Trabajo con la Imaginación activa y niño interior, terapia online y presencial. Consulta de Coaching y Psicoterapia (Gestalt, PNL, Hipnosis Ericksoniana…) en Sabadell y Terrassa.

 

Imaginación activa y niño interior. Coaching y psicoterapia Sabadell

El trabajo con la imaginación activa y el niño interior en coaching y psicoterapia.

Un concepto y trabajo habitual en coaching y psicoterapia, es la terapia del niño interior para salvar la fractura que vivimos en nuestro mundo emocional, especialmente cuando este sufre de apegos, dependencias y adicciones de todo tipo.

A menudo los psicoterapeutas y coaches proponemos el trabajo con la imaginación activa (sueños, fantasías, cuentos, teatro, arcilla…). Es especialmente útil para alcanzar una mayor coherencia entre nuestro niño interior y nuestra parte adulta. Esta relación suele sufrir una ruptura a consecuencia de los mandatos sociales de todo tipo. Al ser introyectados, se manifiestan a través de todos los “debería” y mensajes de auto-reproche y culpabilización.

IMAGINACIÓN ACTIVA Y NIÑO INTERIOR. EL TRABAJO CREATIVO

Este trabajo creativo, es recibido ocasionalmente, de un modo incrédulo por los clientes. Acostumbrados como estamos al continuo cuestionamiento conceptual, las preguntas basadas en el ¿por qué..? de todo cuanto acontece a través del tamiz de la racionalidad, olvidamos dimensiones de la experiencia vital que se apoyan en otras funciones de nuestro psiquismo como el sentir, la imaginación, la percepción sutil, la propiocepción etc.

Por supuesto es lícita y aconsejable esta búsqueda siempre y cuando no contamine la vivencia en toda su dimensión. Es, en este sentido, famosa la frase:primero vivir, después filosofar”.

Afortunadamente, existe una explicación al “¿por qué funciona el trabajo con la imaginación?”. El texto del analista Jean François Vezina que adjunto, desarrolla el concepto del objeto transicional en el niño. Se trata del antecedente de la función simbólica en el adulto para salvar la añorada e intuida fusión con la unidad original.

Unidad a la que de adultos hemos de volver desde nuestra individualidad, – no desde el estado de indeferenciación del niño – para aportar al universo una nueva re-creación, una narrativa personal y universal; este es, en mi opinión, el recorrido auténtico y real de nuestra experiencia vital.

Leedlo y… ¡disfrutadlo!:

IMAGINACIÓN ACTIVA Y NIÑO INTERIOR. EN BUSCA DE LA MITAD PERDIDA

“Hemos mencionado los símbolos presentados por el Sí mismo, pero ¿qué es un símbolo? Etimológicamente, el símbolo se asocia al symbolon, una pieza de arcilla separada y luego vuelta a unir en la mitología griega. En su origen el symbolon era una moneda cortada en dos cuyas mitades encajaban perfectamente: Dos personas conservan una mitad cada una, dos huéspedes, el acreedor y el deudor, dos peregrinos, dos seres que van a separarse por mucho tiempo… Al unir las dos partes, reconocerá más tarde sus lazos de hospitalidad, sus deudas, su amistad.”

El objeto transicional retrotrae al bebé a la fusión con la madre (la unidad original). En este sentido le trae seguridad, calma y confianza, especialmente al dormir. Puede tratarse del chupete, un muñeco, o incluso un objeto impregnado del olor de la madre.

En este sentido, el objeto transicional es un símbolo que le ayuda en su proceso de maduración, pero en el fondo siempre quedan remanentes de esta necesidad en el adulto.

Objeto transicional y niño interior, símbolo y adulto

De la misma manera que el bebé es a su objeto transicional, es el adulto al símbolo. A ello (a esa añoranza) se suma un trayecto de vida adulta.

Nos pasamos la vida buscando nuestra mitad perdida, es decir, tratando de volvernos a unir a través del símbolo. Intentando llenar ese vacío inicial y encontrar en el mundo esa pieza que falta, como una búsqueda de sentido. Hay varias maneras de llenar ese vacío y dar sentido a la vida: el trabajo, la relación con el otro, el arte, el deporte, la religión, la espiritualidad, el ocio.

Mito de la media naranja y función simbólica. Coaching y psicoterapia en Sabadell

El mito de la media naranja y la función simbólica.

Una de las formas más equívocas es el mito del amor romántico de la media naranja

La función simbólica es lo que nos permite soportar la realidad angustiosa del mundo. Aunque el símbolo nos trae veladamente una reminiscencia inconsciente, también nos pone en contacto con lo desconocido, con el vacío, y siempre surge de una tensión y se manifiesta para estimular nuestra creatividad, para abrirnos a lo desconocido a fin de aflojar la tensión.

Aunque lo relatado en el párrafo final pudiera parecer contradictorio, no es así si tenemos en cuenta los dos niveles distintos en que transcurren estas dinámicas. Así existe una inercia hacia lo conocido por parte de nuestro consciente, como una excitación hacia lo desconocido (para nuestro consciente), pero conocido y/o añorado por nuestro inconsciente.

Concluyendo, se trata de hacer consciente lo inconsciente para alquimizar ambas energías.El trabajo con la imaginación activa y niño interior permite unificar ambas dinámicas vitales.

El trabajo con la imaginación activa

Para finalizar este artículo, y a efectos de completar la información, añado un par de enlaces. Ambos nos remiten a fuentes solventes que nos orientan en el trabajo con la imaginación activa:

El primero, cuya autoría pertenece al Centro Jung de Buenos aires. LLeva por título: Vivenciando los mundos internos: la imaginación activa y su relación con el proceso de individuación y el desarrollo de la personalidad. Da unas pautas concretas sobre qué es y qué no es el trabajo con la imaginación activa. También nos orienta para empezar a relacionarnos con el inconsciente creativo.

El segundo lleva por título “Imaginación activa y dibujos de lo inconsciente”. Además de una introducción añade un interesante trabajo real, basado en el dibujo como manifestación del diálogo con el inconsciente.

Espero que ambos textos te supongan una apasionante introducción a este camino de autoconocimiento.

En el próximo artículo ahondaremos en lo ya señalado en este. ¿Por qué y cómo funciona la función simbólica en el trabajo con la imaginación activa y niño interior?

Hasta entonces, un cordial saludo.

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

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El niño interior, el padre y el adulto. El análisis transaccional (II). Guión de Vida.

El niño interior, estudio del guión de vida online y presencial. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach, consulta de coaching y psicoterapia (PNL, Hipnosis, Terapia Gestalt, Análisis Transaccional, Niño vital o herido ) en Sabadell y Terrassa

El Guión de Vida

Eric Berne fue uno de los pioneros en el estudio de el Niño Interior, para este autor, las influencias que recibimos durante nuestra infancia, organizan nuestra actitud de adultos en lo que llamó “Guión de Vida”. Este es el sustento o núcleo de nuestra personalidad profunda y, además de nuestro “destino” o “suerte”.

Niño interior y guión de vida

Guión de vida y análisis transaccional

El guión de vida da una cierta coherencia a nuestra actitud y conducta e, incluso, nos sirve para argumentar (en modo neurótico) nuestros errores, “mala suerte”, incompetencias etc. Tomar conciencia de esta “historia que nos posee”, nos ayudará a asumir nuestra propia responsabilidad con mayor conocimiento de causa, liberarnos, y optar por actitudes y conductas más allá de las que nos permitimos.

Anexo un enlace para una práctica sobre el Guión o Argumento de Vida.

Guión de Vida y los estados del yo

Los tres estados del yo (que ya revisamos en el anterior artículo) se hallan presentes en cada adulto, de uno u otro modo, aun cuando alguno de ellos pudiera ser el dominante. Por otro lado, la peculiar configuración de estos dibujan la historia secreta de nuestras vidas, el niño interior es el contenedor de estos guiones.

Recientemente se ha dividido el funcionamiento de estas tres instancias, como positivo y negativo. En el primer caso manifestaciones del estado del yo adaptado al momento presente, flexible y útil para cambiar positivamente. En el segundo caso, el estado negativo se manifiesta como modelos repetitivos y anclados en el pasado.

Para un mayor aprovechamiento, el proceso de Análisis Transaccional debe seguirse bajo la supervisión de un psicoterapeuta entrenado en esta técnica, más teniendo en cuenta que dentro de esta escuela, existen diferentes enfoques a la hora de reestructurar estos diálogos internos; de todos modos, es posible un trabajo introductorio de introspección. A título orientativo facilito un cuadro que ayuda en la identificación de esos estados en nosotros, pero que debe ser tenido en cuenta solo como eso, pautas orientativas. No debemos olvidar que, como observadores de nosotros mismos, nos es casi imposible escapar a nuestra subjetividad. Veamos por ejemplo las distintas reacciones de los estados del yo ante la posibilidad de un cambio de trabajo. Lo examinaremos desde las tres ópticas, el padre, el adulto y el niño interior.

Análisis transaccional. El padre

La figura del Padre se preocupará por la conveniencia del nuevo trabajo, amparado en lo tradicional y lo que “hasta ahora ha funcionado” verá con reservas cualquier cambio. Se preguntará, por ejemplo, si la nueva ocupación supone un mayor prestigio social, seguridad, estabilidad, mejora en la jerarquía laboral, economía, etc. Algunas cuestiones sobre cómo les sentará a los actuales jefes su “deserción” le preocupará en sobremanera (también a el niño interior, sumiso, si bien este último lo vivirá desde la culpabilidad y la figura del padre se preguntará si el cambio no supone una traición o infidelidad a los principios de la empresa.)

Análisis transaccional. El niño interior

Guión de vida y personajes internos en psicoterapia y coaching, consulta en Sabadell

Reconciliar los diferentes aspectos de uno mismo

El niño interior se entusiasmará con la idea, le aterrorizará, se rebelará o se someterá a lo que digan los demás, sin más, según sea la modalidad. Su reacción será inmediata, básicamente emocional y sin análisis alguno; expresiones del tipo “¡Ay, no me gusta la idea!””¡Yupi, me encanta esta posibilidad!”…

Análisis transaccional. El adulto

El adulto tendrá en cuenta tanto los elementos de seguridad y estabilidad laboral como su afinidad en relación al nuevo trabajo, si encaja con sus valores, sus habilidades y capacidades, si supone o no un nuevo reto… El ambiente del trabajo también será importante, si bien en este caso dejará paso al niño para que evalúe. Analizará todas las oportunidades del modo más objetivo posible y escuchará constructivamente a las “opiniones” de su niño y padre, para tomar la decisión.

Tanto para el coaching como para la psicoterapia, estas distinciones pueden servir como un referente que permite generar nuevas dinámicas de actitud y comportamiento como árbitro del diálogo interno.

El Niño interior, padre y adulto, vocabulario y lenguaje corporal

Veamos ahora algunas de las características diferenciadoras en el comportamiento de cada una de estas instancias, siempre teniendo presente que se trata de distinciones orientativas. El mayor predominio de una figura u otra, en primer lugar. Y en segundo lugar cómo se relacionan será lo que defina nuestro guión de vida.

PADRE:

El niño interior responde a los mandatos del padre internalizado, Josep Guasch, coaching y psicoterapia

También viéndolo como entrenador, un padre puede entrenar de maneras distintas a su hijo

Palabras y frases modelo: Debes, no debes, tienes que, siempre, nunca, ahora qué, si yo fuera tú, déjame ayudarte, porque lo dije yo, no preguntes, no molestes, sé bueno, qué dirán los vecinos, vamos, querido, amorcito, angelito.

Eres: malo, bueno, estúpido, feo, bonita, inteligente, ridículo, desobediente, malévolo, talentoso, gracioso, un desastre, horrible, una cruz, una bendición, un malcriado, un ángel, absurdo, un burro inaguantable. Trata, no tengas miedo; venga, anímate; ¿ves? , no duele; no te preocupes; yo te cuidaré, esto hará que te sientas mejor.

Gestos y posiciones: Señalar con un dedo acusador o amenazador; una caricia en la espalda; un toque consolador; golpear en la mesa; subir la vista en señal de disgusto; golpear en el suelo con los pies o frotarse las manos impacientemente; menear la cabeza para decir: “no, no” o “está bien”; cruzar los brazos sobre el pecho y fruncir el ceño; erguir la cabeza y poner cara seria; abrazar y/o mecer a alguien.

Tono de voz: Burlón, punitivo, condescendiente, animador, alentador, comprensivo.

Expresiones faciales: Ceño fruncido; asentimiento con la cabeza; cara de preocupación o de enojo; mandíbula tensa; mirada comprensiva u orgullosa; sonrisa; mirada amorosa, hostil, desaprobadora.

ADULTO:

El niño interior puede encontrar apoyo en el adulto, consulta en Sabadell

El adulto analiza la situación y se centra en las soluciones

Palabras y frases modelo: Cómo, cuándo; quien, dónde, por qué, probabilidad, alternativa, resultado, sí, no , cuáles son los hechos, no es un hecho probado, sino una opinión; verificarlo; hasta aquí, todo ha sido hecho correctamente; son las 4.30 p.m.; cuáles son las razones; ¿has ensayado esto?, mezcla dos partes de una con una de la otra; así es como funciona; desarmémoslo y mirémoslo; busquemos las causas; de acuerdo con las estadísticas…: un cambio sería indicado; la reunión será el viernes a las 2:00 p.m.

Gestos y Posiciones: Postura erguida (no ceremoniosa); contacto visual mantenido al hablar con otros; señalar algo (p.ej. la dirección) con el dedo; escuchar dando retroinformación verificando su comprensión; interés.

Tono de voz: Claro, sin emoción indebida; directo; confiado; inquisitivo e informativo.

Expresiones faciales: Pensativa; atentamente observadora; curiosa; viva responsiva al aquí ahora; ojos atentos, confiados.

EL NIÑO INTERIOR:

Palabras y frases modelo: Caramba; aúpa; caracoles; no puedo;

El niño interior es espontáneo, creativo, divertido, con ganas de aprender, consulta en Sabadell

El niño y el contacto con la Naturaleza

no quiero; dame; no sé si quiero; deseo; (cualquier clase de habla infantil); mío; ¡qué miedo!; ¿verdad que soy gracioso?; mírame ahora; ¿lo hice bien?; tengo miedo; ayúdame; hazlo por mí; nadie me quiere; me haces llorar; tú tienes la culpa; yo no lo hice; no es de fiar; el mío es mejor que el tuyo; se lo voy a contar a tú mamá; te vas a arrepentir; quiero irme a casa; vamos a jugar; caramba con este trabajito; más caramelos; espero que todos me quieran.

Gesto y Posiciones: Desgarbado, abatimiento; arranques de cólera; pestañear; postura de alegría o exuberancia; acurrucado; andar a saltos; retorcerse; gestos despreciativos (u obscenos) comerlas las uñas; levantar la mano antes de hablar.

Tono de Voz: Reír tontamente: gorjear; gimotear; tono manipulador; halagar; pedir permiso; maldecir; rencoroso; bromista; silencio pesado; mofa; aguijoneador; carcajadas; entusiasmo; hablar rápidamente y en voz alta; juguetón.

Expresiones Faciales: Llorón; hacer pucheros; mirar hacia arriba a otros; desánimo; alegría; entusiasmo; curiosidad; estudiar las cosas; cabeza echada hacia un lado; coqueteo; apariencia de inocencia con los ojos bien abiertos; cariacontecido; impotencia; admiración.”

Para concluir, señalar que en este trabajo debe existir una compensación de los tres papeles. Tan malo es olvidar el trabajo con el niño interior, como sobrevisibilizarlo, de tal manera que infantilicemos al adulto.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo.

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Terapia del niño interior, psicoterapia y coaching en Sabadell

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El niño interior y el análisis transaccional. Los tres estados del yo.

El Niño Interior y el Análisis transaccional online y presencial. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach, consulta de coaching y psicoterapia (PNL, Hipnosis, Terapia Gestalt, A.T. , Niño interior) en Sabadell y Terrassa

Consulta de análisis transaccional y niño interior en Sabadell

La sombra del niño interior presente en la conducta y actitud del adulto

El modelo de intervención basado en el Niño Interior, es uno de los modelos terapéuticos más eficaces y de mayor alcance. Bajo el punto de vista de la psicoterapia humanista, un modelo no pretende ser tanto una explicación teórica y científicamente válida sobre lo que ocurre en nuestro psiquismo, como un modo pragmático de explicar el cómo funciona nuestro comportamiento, más que el porqué. Es pues, más una metáfora práctica, que una hipótesis o teoría.

Uno de los modelos más socorridos es el del Análisis transaccional (A.T.). Bautizado por algunos como el “hermano pequeño del psicoanálisis freudiano”, no pretende la profundidad de aquel, pero sí una mayor operatividad en cuanto al cambio que busca el cliente. Su universalidad se hace patente en sus múltiples aplicaciones, tanto en el ámbito de la psicoterapia, como en el mundo organizacional y el coaching.

Este modelo postula la existencia de tres instancias psíquicas que se reparten el “pastel” de nuestro psiquismo, conocidos como “estados del yo”.

Estado del NIÑO INTERIOR

” del ADULTO

” del PADRE

Si bien estos estados tienen su origen en momentos evolutivos distintos de la persona, se hallan presentes en mayor o menor medida en la persona adulta. Las equivalencias con las instancias psíquicas del modelo freudiano son:

NIÑO INTERIOR: Id o Ello;

ADULTO: Ego/Yo;

PADRE: Super Yo.

El análisis transaccional emerge como un sistema práctico y con pocas complicaciones teóricas. No hay trascendencias implícitas pero sí posibilidades… y en esas posibilidades, esos personajes que moran en nuestro interior…

ESTADO DEL NIÑO (Niño interior)

Correspondiéndose en el modelo Freudiano con el Id o Ello y el principio del placer, predomina el SENTIR. El análisis transaccional diferencia 5 submodalidades:

El niño interior natural

Se corresponde con los seis primeros meses de vida, conductas y manifestación de sentimientos poco elaborados. En el Adulto se manifiesta como espontaneidad (en su vertiente “positiva”) o bien inmadurez. Es la vivencia del niño interior libre.

El pequeño profesor

Hasta los 24 meses de vida, el niño empieza a desarrollar su creatividad y una conducta más elaborada. Se las ingenia para sujetarse el chupete, arrastrarse para coger un objeto. Reconoce que es el momento de comer cuando ve el biberón o bien el babero. Y también aprende a manipular, como cuando llora para llamar la atención y que estén por él. Es intuitivo e imaginativo.

Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell, trabajo con el niño interior

El modo en que nos relacionamos con nuestro niño interior enriquece nuestra autoestima

Estos estados tienen su importancia en el momento evolutivo del niño y cierto reflejo en la vida adulta. Sin embargo, hasta los seis años, algo va a marcar de un modo más fuerte la vida adulta. El modo en el que el niño adapta su conducta como respuesta a los requerimientos de los demás. Por ejemplo: si se le da la comida y no la quiere, puede tomársela sometiéndose a la persona que se la da generalmente por miedo (SUMISION). También puede rechazar la comida y enfrentarse a quien se la da (REBELION). Y, finalmente, puede hacerse el remolón e intentar retrasar la comida, distrayendo a quien se la da (DEMORADOR).

Estos tres estados nuevos se conocen como el Estado del niño interior ADAPTADO, (sumiso, rebelde o demorador) y marcarán mucho el modo en que el adulto enfrente sus problemas en la vida cotidiana.

Niño interior adaptado, sumiso

Acepta y somete su conducta a los mandatos de las figuras parentales, sin discusión (o muy poca) aparente. Según el análisis transaccional, el niño introyecta los mandatos parentales en figuras internas normativas y críticas.

Adaptado rebelde

Consulta de análisis transaccional en Sabadell

Niña adaptada rebelde.

Discute continuamente los mandatos parentales, lleva la contraria, se niega…

En el adulto podemos encontrar este tipo de comportamiento en los llamados “rebeldes sin causa”. Personas que con poco, o nulo, criterio se rebelan contra las normas sociales y las vulneran.

Niño interior adaptado, demorador

Germen de la procrastinación adulta, el niño no se atreve a discutir ni aceptar del todo las órdenes e instrucciones de los mayores. Pospone de continuo el conflicto esperando que “algo ocurra” (algo ajeno a él). Demora asumir la responsabilidad de sus propias decisiones quedándose a medio camino entre la sumisión (que si bien es una claudicación, no deja de ser una decisión) y la rebelión.

El trabajo con el niño interior forma parte de una gama muy interesante de intervenciones psicoterapéuticas, a efecto del trabajo de coaching, conviene tomar conciencia de:

A/ Nuestro posicionamiento en nuestra actitud y conducta.

B/ Tomar conciencia de las posibilidades a nuestro alcance mediante el cuestionamiento… ¿Cómo me manifestaría en esta situación desde la óptica del Padre, Niño y Adulto? ¿Cuál sería la más adecuada?. Hay que tener presente que, todos los estados del yo pueden tener su aspecto positivo y negativo en cuanto a la necesidad de adaptarse a situaciones nuevas o conocidas.

C/ Y como siempre en el proceso de coaching, centrarnos en los aspectos “luminosos” que conducen a la conducta efectiva, dejando el trabajo con el aspecto bloqueado o herido para la psicoterapia.

Conviene no obstante recordar que en ocasiones, el trabajo terapéutico se impone como paso previo al proceso de coaching, especialmente cuando se sospecha de elementos irracionales que boicotean el curso normal del proceso.

Cabe destacar que el análisis transaccional es un modelo muy versátil. Su aplicación tiene cabida tanto en un proceso terapéutico como en otro de crecimiento personal. Del mismo modo, puede aplicarse tanto a terapia personal como en el trabajo de equipos en empresas.

EL ESTADO DEL PADRE

Lo Normativo, opina en base a los juicios de valor. Se corresponde con la figura del Super Ego en el modelo Freudiano (básicamente introyecciones de los mandatos de la sociedad, culturales, educacionales y religiosos)

También marcarán este estado del yo las primeras experiencias que el niño haya recibido de sus padres (padre, madre y figuras parentales en general) como modelos que integrará para su comportamiento o roles futuros. Estas primeras vivencias marcarán la influencia del niño interior en el adulto.

El niño para su desarrollo necesita que alguien se ocupe de él, protegiéndolo. Esta protección puede recibirla de dos modos:

Bien sea dándole cuidados, comida, limpieza, caricias, curación…
O mediante las órdenes, poner límites, prohibiciones y normativas.

El primer estado se conoce como PADRE NUTRICIO y CRÍTICO el segundo.

Padre crítico

Padre crítico negativo y análisis transaccional

El padre, a veces puede adoptar una actitud de intransigencia poco pedagógica.

En el adulto se manifiesta en las normas y actitudes rígidas, punitivas, culpabilizadoras, tanto con respecto a los otros como a uno mismo. Aquello que DEBE o TIENE QUE hacerse. No existe, siquiera un cuestionamiento del por qué. La figura del Padre Crítico está vinculado a los mandatos sociales, culturales, educacionales de todo tipo. Prima lo normativo frente a lo pedagógico. El niño interior, al principio, puede atemorizarse o rebelarse. Pero, según el análisis transaccional, es muy probable que termine introyectando y haciendo suya esta actitud en la edad adulta. Y esta actitud crítica se volcará a otras personas y contra sí mismo.

El padre nutricio

La figura paterna nutritiva en coaching y psicoterapia, consulta en Sabadell

El padre puede cumplir una función de ejemplo, pedagógica y próxima.

Se manifiesta de un modo más relajado, las normas también son importantes pero la comprensión, la flexibilidad y el afán pedagógico acompañan su intervención.

Estos modos de relacionarse implican superioridad y autoridad y son típicos, no solamente de los padres respecto a sus hijos, sino también de los superiores jerárquicos en el mundo de la empresa, relacional, familiar, social o cultural.

El niño aprende estas actitudes de sus padres y las va incorporando bien sea por imitación, bien por un proceso de interiorización, empezando a hacerlas suyas sobre todo entre los 6 y 12 años.

EL ESTADO ADULTO

Correspondiendo al Yo o Ego del modelo Freudiano y el “principio de realidad”, sustenta su actividad en el pensar, analizar, comparar, para tomar decisiones.

El estado del adulto emerge con motivo de un doble movimiento:

El estado del yo adulto en psicoteapia y coaching, consulta en Sabadell

El yo adulto incluye la objetividad y lo resolutivo ante los problemas.

Por un lado la necesidad de un “árbitro” que atempere el conflicto entre las dos instancias psíquicas anteriores. En segundo lugar, es el momento en el que el niño ya empieza a hacerse preguntas ¿qué es esto? ¿Por qué? ¿Para qué?…

Es ya un tipo de pensamiento que indaga y pide información. Se enfoca muy directamente sobre la realidad exterior del mundo y de los otros y va dirigida a obtener un conocimiento realista y objetivo de las cosas. En el niño, este estado puede verse contaminado por los aportes del “Pequeño Profesor”.

Si en la infancia, predominó la influencia del padre crítico nutritivo, en el adulto predominará la figura del niño interior libre. Por el contrario, si predominó la figura del padre crítico el adulto estará supeditado al niño interior herido.

A grandes rasgos, estas son las tres instancias postuladas por el modelo del Análisis transaccional (A.T.). Según cómo interactúen entre ellas condicionaran la actitud y la conducta de cada persona y otorgan referentes claros para facilitar la labor terapéutica o de coaching. También se ha utilizado en el ámbito de la empresa como técnicas de negociación, ventas, liderazgo de grupos…

Seguiré en el próximo artículo desgranando estos aspectos que dibujan nuestra dinámica interna y condicionan nuestro proyecto vital.

Entretanto, te invito a participar en mi blog ampliando ideas, aportando sugerencias o compartiendo tus dudas en el apartado al pie del blog.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo.

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

 

Terapia del Niño Interior y Análisis transaccional online y presencial. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Ansiedad, acompañamiento y estrategias para adelgazar, dejar de fumar, autoestima, adicciones, etc…). En Sabadell y Terrassa