Sanar las heridas del alma

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Las Heridas del Alma: La Importancia de la Salud Mental y Emocional

Sanar las heridas del alma con psicoterapia y coaching, Sabadell y online. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach.

 

Reconciliarnos con el pasado difícil.

La impronta del dolor emocional del niño en el adulto.

Las heridas del alma son aquellas cicatrices emocionales y espirituales que todos llevamos en nuestro interior. Tienen su origen en experiencias dolorosas, traumas y situaciones difíciles que hemos vivido a lo largo de nuestras vidas. El impacto de estos traumas es profundo y duradero. Además afectan nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos con los demás.

Existen diferentes tipos de heridas del alma, y cada una de ellas tiene sus propias características y consecuencias. En este texto, definiremos las cinco heridas del alma más comunes. En concreto el modelo de Lise Bourbeau. Veremos, también, cómo pueden influir en nuestro bienestar emocional y espiritual.

También exploraremos su origen, síntomas y orientaciones terapéuticas para su sanación. Es importante reconocer y entender estos traumas para poder sanarlos y liberarnos del dolor emocional que ejercen sobre nosotros.

Estas experiencias dolorosas tienen un impacto único en nuestra vida. Además comparten el poder de influir en nuestra capacidad para experimentar la plenitud y el amor. Así como la conexión auténtica con nosotros mismos y con los demás.

 

La herida emocional del rechazo

Una de las heridas del alma más dolorosa, el rechazo.

El rechazo afecta profundamente la autoestima.

La primera de las cinco heridas del alma que exploraremos es el miedo al rechazo. Esta impronta se forma cuando creemos que somos excluidos, ignorados o no recibimos el amor y aceptación que necesitamos. Incido especialmente en el término «creemos» no recibir el amor que necesitamos. Durante nuestra infancia tenemos una percepción sesgada de la realidad. A menudo la malinterpretamos.

Este miedo al rechazo puede provenir de figuras importantes como padres, familiares o amigos. Y deja una marca profunda en nuestra autoestima y en nuestra capacidad para confiar en los demás.

El sentimiento de no ser lo suficientemente buenos o dignos de amor puede llevarnos a desarrollar patrones de comportamiento autodestructivos. Por ejemplo, la búsqueda constante de aprobación externa o el miedo a establecer vínculos emocionales por temor a ser rechazados nuevamente.

Además, la herida del rechazo puede manifestarse en forma de baja autoestima, inseguridad y dificultad para establecer relaciones saludables y significativas.

En resumen, el trauma del rechazo es una de las cinco heridas del alma que afectan profundamente nuestro bienestar emocional y espiritual.

Reconocer su presencia en nuestras vidas es el primer paso para sanar y transformar esta huella dolorosa, permitiéndonos vivir de manera más plena y auténtica.

 

Segunda herida del alma, el abandono

Terapia para la huella del abandono

La huella del abandono puede condicionar relaciones tóxicas en la edad adulta.

La segunda herida del alma que abordaremos es la del abandono. Esta herida surge cuando experimentamos pérdidas significativas. Bien sea por ausencia física de seres queridos, separaciones emocionales o la sensación de ser dejados de lado o desatendidos. El abandono puede manifestarse en diferentes etapas de nuestra vida. y puede generar sentimientos profundos de soledad, desamparo y desvalorización.

Al llevar la herida del alma del abandono, es común que desarrollemos mecanismos de defensa para protegernos del dolor. Algunos de ellos el aislamiento emocional o la evitación de situaciones que nos hagan sentir vulnerables. Estos comportamientos pueden obstaculizar la formación de vínculos genuinos con los demás. También puede limitar nuestra capacidad para recibir y dar amor de manera plena y saludable.

Además, la herida del alma del abandono puede conducirnos a patrones de dependencia emocional. La búsqueda constante de aprobación, validación y atención de los demás para sentirnos completos. Esta dependencia puede resultar en relaciones tóxicas y poco saludables, donde sacrificamos nuestra propia felicidad y bienestar. Cuando, paradójicamente, es un intento desesperado por evitar el dolor emocional del abandono.

Reconocer y sanar la herida del alma del abandono es esencial para nuestro crecimiento personal y emocional. Es imprescindible enfrentar y transformar los patrones de comportamiento y las creencias limitantes asociadas a este dolor emocional. De este modo podemos liberarnos del peso del pasado y cultivar una relación más amorosa, compasiva y respetuosa con nosotros mismos.

 

La herida emocional de la humillación.

La herida del alma de la humillación puede sanarse con la terapia del niño interior

La humillación puede condicionar comportamientos evitativos y defensivos.

La tercera herida del alma que vamos a explorar es la de la humillación. Esta se forma cuando somos objeto de burlas, críticas destructivas, desprecios o cualquier forma de menosprecio que atente contra nuestra valía y dignidad como personas. La humillación puede provenir de experiencias en la infancia. Pero también de relaciones de pareja, entornos laborales o situaciones sociales. Como en las anteriores experiencias emocionales dolorosas, deja una marca indeleble en nuestro amor propio y autoimagen.

Este dolor emocional nos induce a desarrollar una imagen distorsionada y negativa de nosotros mismos. Podemos llegar a creer que no somos lo suficientemente buenos, inteligentes o dignos de respeto. Esto nos lleva a vivir en un estado constante de inseguridad y autocritica.

Este sentimiento de inferioridad puede limitar nuestra capacidad para expresarnos libremente, perseguir nuestros sueños y establecer límites saludables en nuestras relaciones.

Además, la herida del alma de la humillación puede llevarnos a adoptar comportamientos defensivos o agresivos. Estos no son más que mecanismos de protección frente a futuras experiencias de menosprecio. Podemos cerrarnos emocionalmente, evitar enfrentar situaciones desafiantes o incluso adoptar un rol de victimización que nos impide asumir la responsabilidad de nuestras acciones y decisiones.

Sanar la herida del alma de la humillación es esencial para nuestro crecimiento personal y emocional. Al enfrentar y transformar las creencias limitantes y los patrones de comportamiento asociados a esta herida, podemos liberarnos del peso del pasado y abrirnos a nuevas oportunidades de crecimiento personal y emocional.

Cuarta herida del alma, la traición.

La herida del alma de la traición puede conducirnos incluso a la paranoia.

La herida de la traición nos vuelve desconfiados

La cuarta experiencia emocional dolorosa de la infancia es la traición. Esta herida se produce cuando somos engañados, traicionados o defraudados por personas en las que confiábamos, ya sean amigos, familiares, parejas o figuras de autoridad. La traición rompe la confianza y la conexión emocional. El resultado son los sentimientos intensos de dolor, decepción y desconfianza hacia los demás.

Cuando llevamos la herida del alma de la traición, es probable que desarrollemos un muro emocional para protegernos de futuros hurtos emocionales. Podemos volvernos más reservados, escépticos y cautelosos en nuestras relaciones, dificultando la formación de vínculos profundos y significativos. Esta barrera emocional no solo nos aleja de los demás, sino que también limita nuestra capacidad para experimentar el amor, la intimidad y la conexión auténtica.

Además, la herida del alma de la traición puede generar patrones de desconfianza y paranoia que afectan nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos. Podemos llegar a cuestionar nuestras propias decisiones, sentirnos inseguros en nuestras relaciones. Como consecuencia adoptamos una actitud defensiva ante cualquier señal de posible deslealtad.

Esta constante vigilancia y sospecha pueden agotarnos emocionalmente y alejarnos del bienestar y la paz interior.

Sanar la herida del alma de la traición implica aprender a manejar nuestras emociones de manera saludable y a canalizar nuestra energía hacia acciones concretas que promuevan la confianza y la seguridad en nosotros mismos y en los demás. Es fundamental cultivar la resiliencia emocional y la capacidad de adaptación para enfrentar las situaciones de desconfianza de manera efectiva sin perder nuestra esperanza y nuestra fe en la posibilidad de un cambio positivo.


La experiencia emocional dolorosa de la injusticia

Injusticia, desigualdad, abuso de poder.

El activismo es una forma constructiva de sanar la herida de la injusticia.

La quinta y última herida del alma que vamos a explorar es la de la injusticia. Este dolor emocional se forma cuando experimentamos situaciones de injusticia, desigualdad o abuso de poder. La injusticia atenta contra nuestra sensación de equidad, dignidad y derechos fundamentales.

La cicatriz de esta experiencia emocional dolorosa puede manifestarse en diversas áreas de nuestra vida. Tanto desde el ámbito personal hasta el social, laboral o incluso político, y tiene el potencial de generar profundos sentimientos de impotencia, frustración y resentimiento.

Cuando llevamos la herida del alma de la injusticia, es común que desarrollemos una sensibilidad exacerbada hacia las situaciones de desigualdad y una fuerte necesidad de justicia y equidad. Podemos sentirnos fácilmente indignados ante las injusticias que presenciamos o experimentamos, lo que puede llevarnos a adoptar roles de defensores o activistas en nuestra búsqueda de un mundo más justo y equitativo.

Sin embargo, la herida del alma de la injusticia también puede generar sentimientos de desesperanza, cinismo y desilusión si no somos capaces de canalizar nuestra energía de manera constructiva. Podemos llegar a sentir que nuestros esfuerzos por cambiar las cosas son inútiles o insuficientes, lo que puede conducir a un estado de apatía, resignación y desconexión con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Sanar la herida del alma de la injusticia implica aprender a manejar nuestras emociones de manera saludable y a canalizar nuestra energía hacia acciones concretas que promuevan la justicia, la equidad y el bienestar común. Es fundamental cultivar la resiliencia emocional y la capacidad de adaptación. Esto es imprescindible para enfrentar las injusticias de manera efectiva, sin perder nuestra esperanza y nuestra fe en la posibilidad de un cambio positivo.

 

Para finalizar y como conclusión.

En conclusión, las cinco heridas del alma – rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia – son experiencias universales que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. Aunque estos traumas pueden causar un profundo dolor y sufrimiento, también ofrecen la oportunidad de crecimiento, transformación y autodescubrimiento. Al reconocer, entender y sanar este dolor emocional, podemos liberarnos del pasado y abrirnos a una vida más plena, significativa y en armonía con nuestro ser interior.

Podemos ver las heridas del alma como una limitación de la condición humana. Pero también podemos entenderlas como la puerta a nuestro crecimiento personal. Pues sin ellas difícilmente tomaríamos conciencia de nuestros aprendizajes pendientes. Si quieres saber algo más sobre esto puedes leer el artículo: «Cómo reconciliarme con mi sombra (psicológica)»

Veremos, en el próximo artículo, algunas pautas terapéuticas para sanar las heridas del alma. Estas, junto con la terapia del niño interior, son el núcleo de la terapia.

Hasta entonces, recibe un cordial saludo.

 

www.josepguasch.com

Todos somos poseedores de estas heridas del alma. En mayor o menor medida. Si quieres emprender un proceso de sanación emocional personal no dudes en contactar conmigo sin ningún compromiso.

Puedes hacerlo mediante:

Mail: jspguasch@gmail.com
Teléfono/WhatsApp: 615.56.45.37
Siguiendo este enlace: Sí, quiero más información para sanar las heridas del alma.

Anterior artículo relacionado: Terapia del niño interior

Sanar el dolor emocional

 

Sanar las heridas del alma con psicoterapia y coaching, Sabadell y online. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach.

Dejar de repetir los mismos errores.

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¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? ¿Destino o decisión inconsciente?

¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? Terapia en Sabadell, Terrassa y online. Psicoterapia actos compulsivos, TOC y obsesiones.

 

Dejar de cometer los mismos errores.

Actuar de un modo distinto poniendo conciencia en nuestra actitud y conducta.

Probablemente hayas visto la película, traducida en España como “atrapado en el tiempo”. Aun cuando sea una película en clave de comedia es una excelente metáfora descriptiva y, a la vez, resolutiva. Describe y ofrece una alternativa a la pregunta: ¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? Y también al cómo dejar de repetir los mismos errores.

El argumento es sencillo y se ha clonado en otros filmes. Básicamente el protagonista se encuentra atrapado en un bucle de tiempo. Cada día finaliza a una hora determinada y vuelve a despertar a las 6 de la mañana. Ocurra lo que ocurra, queda borrado para volver a empezar al día siguiente… y se repite el mismo día.

Adornado con una historia de amor, el argumento gira en torno a la toma de conciencia del protagonista. Esta concienciación es básica, también, en cualquier proceso de psicoterapia y coaching.

Y va más allá de los “cambios remediativos” dirigiéndose a un proceso de responsabilidad y autoconciencia. Veremos en este y sucesivos artículos como la conciencia es básica para responder a las dos preguntas básicas:


¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas?
¿Cómo dejar de repetir los mismos errores?

Y volviendo a la película, como una metáfora que recomiendo ver, podemos descubrir también la clave: Cuando el protagonista, pese a visitar siempre el mismo día, percibe que la solución al enigma está en él. Como diría Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Esto supone un cambio profundo de creencias que afectan al nivel de la identidad. Un cambio de paradigma de victima impotente a protagonista consciente.

Una excelente crítica basada en el psicoanálisis la puedes

Promover transformaciones profundas terapia Sabadell

Con la transformación liberamos lo mejor de nosotros mismos.

encontrar en el siguiente enlace: Ética y cine, “El día de la marmota

En este post y los siguientes expondré las principales líneas que, dentro de la psicoterapia, ofrecen explicaciones a la pregunta: ¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas?. Una forma metafórica de entenderlo sería preguntarnos:

¿Quién soy yo que vivo y construyo esta experiencia en mi vida?

 

Los actos compulsivos, la compulsión a la repetición.

Los actos compulsivos son un modo de responder a la ansiedad. Todo empieza cuando un pensamiento ansiógeno, no deseado, empieza a emerger desde el fondo de la conciencia. Esta primera fase recibe el nombre de obsesión y es estrictamente mental.

La siguiente obedece a la compulsión. Se caracteriza por la necesidad imperiosa de materializar el pensamiento que genera ansiedad. Por ejemplo, volver una y otra vez a revisar si se cerró bien la puerta.

Hablamos, generalmente, de rituales obsesivos que se repiten una y otra vez. Las primeras intervenciones en terapia irán dirigidas a diferenciar los dos planos:

– El mental (obsesión – pensamiento)
– El conductual (compulsivo – acción)

Así pues, mediante prácticas terapéuticas, ahondamos, en primer lugar, en la percepción de las dos fases. Seguidamente, invitamos a establecer una “cuña” de conciencia para diferenciar y promover alternativas.

Los dos niveles de los actos compulsivos, el mental (obsesión) el conductual (compulsión)

El primer intento por parte de la psicoterapia para explicar este fenómeno vino de la mano de Freud. Él lo llamó compulsión de repetición: Nombró así a la tendencia, en algunas personas, a repetir conductas, actitudes, pensamientos o incluso sueños. Lo más curioso de esto es que, en la mayoría de los casos se trataba de patrones de conducta o creencias no deseados.

Conductas repetitivas y quietud.

Actitud y conducta reiterativas nos llevan, simbólica o literalmente, a la inercia y el inmovilismo.

En esta breve explicación encontramos una primera aproximación a por qué repetimos los mismos errores y conductas. No obstante, la hipótesis Freudiana era preocupante. En la respuesta a la pregunta ¿por qué repetimos los mismos errores?, y desde su visión, aparecía una conclusión preocupante:

Para Freud, la compulsión de repetición está en la base del impulso de muerte. Denominó Tanatos a esta pulsión. Según su teoría, conlleva un intento de regresión a estados primitivos de quietud, en otras palabras al reino mineral. La petrificación y congelación de la vida humana.

 

¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? La psicoterapia Gestalt

Entramos en un terreno menos determinista, el de la corriente fenomenológica y humanista de la psicoterapia Gestalt. La conducta no va orientada a una fatalidad, sino que tiene significado y sentido. Además, este significado es único en cada persona (fenomenología).

Una presuposición básica de la terapia Gestalt es la confianza en la sabiduría organísmica. Es decir nuestra experiencia vital nos dirige a situaciones en las que podamos completar nuestra autenticidad. Así pues “aparecen” escenarios que nos enfrentan a necesidades no satisfechas. Dicho de otro modo “Retos que nos incomodan”. Pero en esta incomodidad está el germen de nuestro crecimiento personal.

Estos contextos no están orientados a responder a la pregunta:

¿Por qué repetimos los mismos errores? Gestalts inconclusas

Satisfacer las propias necesidades en cualquier etapa de nuestra vida.

¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? Más bien nos ponen en la tesitura de ¿Cómo dejar de repetir los mismos errores?
Contrariamente a una opinión muy extendida, la terapia Gestalt no menosprecia el pasado. Más bien atendemos a cómo el (eso que llamamos) pasado está presente en el presente.

Veamos un ejemplo que simplificaré mucho para ilustrarlo de un modo directo. Por supuesto, en la realidad terapéutica no todo es tan sencillo como expondré ahora.

Trastornos alimentarios y niño interior

Imaginemos un mandato parental dirigido al niño o niña muy típico: “Si no comes mamá (o papá) no te querrán”. Creo que últimamente padres y madres no recurren tanto a esta especie de chantaje emocional. Sin embargo, no hace mucho era bastante habitual.

Existe una necesidad universal, ser querido, amado, aceptado. Esto genera un sentimiento de satisfacción, alegría, tranquilidad etc.…

El niño, desde su necesidad de ser amado, recibe un mensaje que interpreta literalmente. Este mensaje genera una gran confusión entre dos cosas que quiere. El amor de sus padres y, en ese momento, no comer. El conflicto interno está servido.

El mandato parental tiende a instalar una relación de significado que funciona bajo el formato: “Esto quiere decir aquello”. Es decir, si no comes quiere decir que papá y mamá no te querrán. El niño además puede inferir otras consecuencias: “Soy malo”, “no soy digno de ser amado”, «no soy merecedor», «soy incapaz de…», “lo que quiero no está bien” etc.

Cualquier intervención en psicoterapia, más allá del aspecto superficial/remediativo deberá atender a estas introyecciones para ser completa.

Aquí podemos encontrar el núcleo de algunos patrones del trastorno alimentario compulsivo. La respuesta a la pregunta ¿por qué repetimos los mismos errores?, en este caso comer compulsivamente, es obvia. Se debe a una creencia instalada desde la infancia originada en un asunto inconcluso.

Quiero aclarar algo al respecto. Si lo observamos bajo el prisma adulto, es obvio que la estrategia de los padres, en este caso, es bienintencionada. Pero no adecuada para la mentalidad infantil. Incluso, el eventual adulto afectado por el trastorno alimentario lo puede comprender.

Pero todos tenemos un niño interior con los registros de experiencias no asimiladas. Y su dinámica sigue muy viva, con los introyectos “tragados” literalmente.

¿Por qué repetimos los mismos errores?. Introyectos en terapia Gestalt

De pequeños «tragamos» literalmente lo que nos dicen papá y mamá.

En círculos gestálticos se recurre a una metáfora para ilustrar este tipo de mandatos. Comer una manzana sin masticar. Obviamente, si la tragamos sin triturarla antes, los jugos gástricos tendrán que hacer un sobre esfuerzo. La consecuencia, malas digestiones, posibles úlceras gástricas etc.…

En el plano emocional, esto comporta conductas irracionales e inadaptadas. Pero la razón de estas no podemos encontrarla en la razón habitual. Más bien en los asuntos inconclusos, también llamados Gestalts abiertas.

Para ampliar más acerca de ¿por qué repetimos los mismos errores? bajo una perspectiva gestáltica sugiero el siguiente artículo:

Gestalt, cerrar asuntos inconclusos

En el próximo artículo examinaremos otras propuestas terapéuticas que responden a la pregunta: ¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas?

Hasta entonces recibe un cordial saludo,

 

www.josepguasch.com

 

Anterior artículo relacionado: ¿Qué es el guión de vida? La vida que nos vive sin saberlo.

Siguiente artículo relacionado: ¿Por qué repetimos patrones de conducta? El guión de vida y terapias transgeneracionales

Cambiar los patrones de conducta repetitivos para no cometer siempre los mismos errores.

¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas?, terapia en Sabadell, Terrassa y online. Psicoterapia actos compulsivos, TOC y obsesiones.

Meditación de la sonrisa interior en Sabadell

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La sonrisa interior, una meditación terapéutica,

La sonrisa interior, meditación terapéutica en Sabadell, Terrassa y online. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach, consulta de coaching y psicoterapia (PNL, Hipnosis, Terapia Gestalt, Análisis Transaccional, Niño interior)

 

Meditación de la sonrisa interior en Sabadell

Osho fue un defensor de la alegría y la risa en la práctica meditativa.

En este post voy a incluir una meditación que incluyo en la terapia del Niño interior. De todos modos es un trabajo meditativo que puede incluirse en cualquier proceso de psicoterapia y coaching. Si la utilizo en la terapia del niño interior es básicamente porque es lo que más demanda el niño interior libre al adulto. Alegría, risas, entusiasmo… Se trata de la meditación terapéutica de la sonrisa interior.

Hace un tiempo que psicoterapia y coaching, están poniendo la mirada en la meditación.

No es nuevo que la mirada terapéutica se vuelva hacia la meditación. Una de las aportaciones más significativas fue la de Claudio Naranjo. En su libro “Entre meditación y psicoterapia” ofrece una guía para aplicar la meditación a la práctica de la psicoterapia.

Si queremos cambiar el mundo exterior, antes debemos empezar por el interior. Y la meditación, bien practicada, tiene la virtud terapéutica de conectarnos con lo más nuclear en nosotr@s.

 

¿Qué es la meditación de la sonrisa interior?

Se trata de una práctica de meditación terapéutica oriental basada en el sistema del Tao curativo. Considera la sonrisa interior como una práctica sanadora de las emociones y energía interna. Para los maestros taoístas, se trata de una práctica para recuperar el poder asociado a lo femenino. Que, a su vez, disuelve tensiones y bloqueos a nivel emocional somático y energético.

Uno de los secretos de los maestros taoístas reside en no tomarse la vida demasiado en serio. Yo añadiría que esto de no tomarse la vida demasiado en serio, es un asunto serio que merece ser considerado con un serio sentido del humor. Así, pues y como veremos más adelante, contribuye a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

La sonrisa es una expresión de alegría y felicidad. En la meditación terapéutica de la sonrisa interior añadimos elementos como el amor, cariño y gratitud. Dirigidos a nuestro cuerpo y órganos específicamente. Sentimientos todos muy próximos también a esta expresión facial. Tiene, en general un efecto armonizante cuya fuente bebe de dos elementos clave:

  • Aceptación y
  • Amor

Bajo el punto de vista de la PNL podemos entender la sonrisa interior como un anclaje. El ancla es una señal (palabra, imagen o gesto) que dispara un estado emocional o una serie de recursos.

Una orientación para dirigir tu sonrisa interior

Meditación para coaching y psicoterapia en Sabadell

Conocer los órganos del cuerpo, importante en la terapia de la sonrisa interior.

Para practicar la meditación terapéutica de la sonrisa interior es importante conocer la ubicación de tus órganos vitales. Y no solamente eso, es importante también conocer sus funciones y el modo de cuidarlos. Y esto es así por cuanto la meditación terapéutica de la sonrisa interior no se focaliza exclusivamente en la “técnica”. Es también una actitud de respeto y escucha a tu cuerpo.

Por lo tanto será bueno que con tu atención centrada, puedas hacer que tu conciencia se dirija, paso a paso, y de un modo centrado y preciso a cada órgano de tu cuerpo.

En un primer paso es solamente necesario conocer la ubicación de cada órgano. Luego ya irás estudiando sus funciones, el modo de cuidarlos y depurarlos etc. Puedes, pues, empezar la práctica de la terapia meditativa sólo conociendo el lugar que ocupa cada órgano. Mientras tanto, vas recogiendo la información adicional. Así pues será necesario que ubiques la zona de:

  • Cerebro
  • Cabeza, ojos, boca, oído, nariz,
  • Pulmones
  • Corazón
  • Hígado,
  • Estómago,
  • Páncreas (justo detrás del estómago)
  • Bazo (el bazo se aloja en la parte superior izquierda del abdomen, detrás del estómago y debajo del diafragma)
  • Vesícula biliar (debajo del hígado)
  • Glándulas suprarrenales (por detrás y un poco por encima de los riñones)
  • Riñones
  • Vejiga urinaria
  • Intestino delgado (zona superior del intestino, a continuación del estómago)
  • Intestino grueso (tramo final del intestino)

Independientemente de estas indicaciones iniciales, te sugiero que sigas investigando. De igual manera puedes seguir incluyendo zonas de tu cuerpo. Por ejemplo el timo, glándula pineal, o conductos como uretra, venas, arterias etc.

 

Beneficios de la práctica de la sonrisa interior.

He señalado al principio que la psicoterapia y el coaching hace un tiempo que están volviendo la mirada a las prácticas meditativas. Sin embargo no es necesarios que estés en uno de estos procesos para practicar la meditación de la sonrisa interior.

Nuestros estados subjetivos internos determinan nuestro bienestar emocional. Y también modelan nuestra actitud. Bien sea hacia nosotros, hacia los demás o hacia la vida en general. De la misma manera, cuando orientamos nuestra atención hacia ciertas cualidades o hacia el silencio. Es entonces cuando los valores de nuestra parte más noble se hacen más presentes. Podemos llamarle alma, espíritu o “la mejor versión de ti mismo”. Esta es la esencia de la meditación aplicada a la terapia, la palabra o expresión, por supuesto, es lo de menos.

La práctica de la terapia de la sonrisa anterior se basa en ese principio. Así, cuando nuestra actitud cambia, también lo hacen nuestros estados de ánimo. Consecuentemente nuestras conductas parecen alinearse con ese bienestar.

 

¿Qué es y que encierra para ti una sonrisa? Algo que me sucedió.

Terapia del niño interior en Sabadell

La alegría de un niño es contagiosa.

Esto me ocurrió hace unos años. Iba andando por la calle, preocupado por un tema de trabajo. Imagino que con cara muy seria y mirando hacia el suelo. Y así, casi sin darme cuenta, alcé la vista, no mucho. Justo para que mi mirada “tropezara” con la de un bebé que iba con su madre en su cochecito. Y lo más sorprendente, me estaba dedicando una sonrisa de oreja a oreja que me reconfortó automáticamente. Me transmitió una liviandad y alegría por vivir que, de otro modo, no hubiera sido posible.

A ese bebé no le hacía falta practicar la meditación de la sonrisa interior. ¡Él transmitía esa cualidad!.

Entonces, ¿Qué encierra para ti una sonrisa?

Concretando los beneficios de esta meditación y terapia

Ya has visto que, a grandes rasgos, transforma un estado emocional a otro más positivo. Y por supuesto fortalece el ánimo. Y, claro está, su reflejo en una conducta más inspirada y creativa.

Además, se ha demostrado que cualquier práctica de meditación es útil en terapia para:

  • Disminuir los niveles de cortisol (hormona del estrés)
  • Generar endorfinas (la hormona de la felicidad)

Algunos dicen que para sonreír hacen falta 7 músculos y 34 para enfadarse. Otros que la proporción es de 13 y 47. En cualquier caso, es obvio que la práctica de la sonrisa interior relajará los músculos de tu cara… y de tu estado de ánimo.

Psicoterapia y meditación en Sabadell

La risa y la sonrisa genera endorfinas

Influenciamos a nuestro alrededor, de un modo u otro, si sonreímos estará claro cómo sí influenciaremos y cómo no. ¿Recuerdas la historia del bebé que me sonrió?

Es, por lo tanto, también, una herramienta que facilita la comunicación.

En un nivel más espiritual, la práctica de la sonrisa interior nos pone en contacto con valores más sutiles. El amor, agradecimiento, bondad, alegría, compartir la vida. Armonía, calidez y equilibrio, espontaneidad, confianza y serenidad. Y cuantas cosas más se te ocurran. En el centro de ellas una palabra mágica: Aceptación.

Actualmente se reconoce al miedo como el contrario del amor. Y, en modo inverso al miedo, la sonrisa tiende a unir en vez de separar.

 

Práctica de la meditación terapéutica de la sonrisa interior

Siéntate cómodamente en una silla o cojín. Afloja la ropa, cinturones, reloj, botones…. Si te hace sentir incómod@ o tens@. Instálate y deja ir los pies cómodamente separados, bien enraizados en el suelo.

Relaja especialmente los hombros. Hunde ligeramente la barbilla hacia el pecho. De tal manera que la columna a la altura de las cervicales, quede lo más recta posible. También puedes imaginar un hilo que tira de tu coronilla hacia arriba.

Si necesitas hacer cualquier movimiento para soltarte y destensar… hazlo. Cierra los ojos.

Deja que tu atención realice un pequeño escáner por tu cuerpo. Desde los pies hasta la cabeza. Detectando, si la hay, alguna zona de tensión. Y acto seguido destensaaaaannndoooo para entrar en la meditación.

Ahora, si tienes un gesto para centrarte hazlo. Algunas personas juntan las manos, otras se tocan el corazón. Puedes, si lo deseas, consultar con mi ejercicio de centramiento. Imagina así que te pones en contacto con tu centro, tu identidad más profunda o tu sabiduría interior. El nombre da igual, como tú lo sientas. Empieza por darle las gracias a esta esencia tuya y sonreírle.

 

Terapia y foco a tu cerebro, cara y garganta.

Dirige tu sonrisa interior a tu cerebro, imagina que con tu actitud lo bañas en una luz cálida y relajante. Ambos hemisferios suavizándose…. Permite que la sonrisa se dibuje en tus labios y respira a través de ella. Envía, con tu respiración, la sonrisa al cerebro.

Permite que la sonrisa se derrame en tus ojos, boca, oídos, nariz… y cara en general…. ¿Cómo se refleja esa sonrisa interior especialmente en tus ojos y labios?. Y sí, permite que las comisuras de tus labios se levanten y que tus ojos brillen

¿Cómo se relajan tu frente, mandíbula, cara…?. Respira, sonríe, sana con esta meditación y terapia.

 

Meditación dirigida al pecho, pulmones, corazón…

Terapia de la sonrisa interior en Sabadell

Sonríele a tu corazón

Baja la atención a tu tórax, el tejido muscular, esternón, clavículas y especialmente…. Pulmones….
Sonríe a tus pulmones y permite que la luz sane todos sus tejidos. Y si en ellos anidan molestias, emociones cómodas o incómodas… Da la bienvenida a todo cuanto existe en tus pulmones. Y ofrece la compañía de la luz de tu sonrisa interior. Respira e inspira varias veces… sanando… sonriendo…

Vuelve tu meditación terapéutica a tu corazón. Repite como con tus pulmones… Siente tu corazón como el centro de amor, alegría… brillando y compartiendo su luz sonriente. Hacia ti y hacia el universo. Imagina el pulso amoroso del corazón bombeando tu sonrisa interior hacia todo tu ser y hacia el universo.

Con la ondulación de tu sonrisa interior repleta de suavidad, felicidad, apreciación, conciencia, perdón

Puedes reforzar la terapia meditativa en tu corazón llevando ambas manos al centro de tu pecho. Y sintiendo el contacto de tus manos como con algo muy querido. Inhalando y exhalando… suave y amablemente…

 

Terapia de la sonrisa interior a tu abdomen superior e inferior.

Dirígete ahora con la misma actitud meditativa hacia tu hígado, estómago, páncreas, bazo, vesícula biliar.

Uno por uno, cada uno de estos órganos, dirígeles tu agradecimiento, generosidad, bondad, reconocimiento…

Envíales tu sonrisa interior con amabilidad, aceptando incluso si reconoces alguna molestia. Tanto si es molestia física como emocional, dale las gracias por comunicarse contigo, por avisarte. Y, como antes, puedes dirigir tus manos y acariciar cada una de esas partes de tu ser.

Transmutando y equilibrando con la luz de tu meditación. Con el calor de la terapia.

Deja, ahora, caer tu atención a tu abdomen inferior. Intestino delgado y grueso, glándulas suprarrenales, riñones, vejiga urinaria.

Uno por uno, junto con tu sonrisa interior les envías calma, paz, serenidad. Soltando, si existe alguna incomodidad, con la exhalación y la sonrisa interior. Lenta y profundamente, agradeciendo, sanando, equilibrando….

Imagina un sol de luz cálida y amorosa bañando apaciblemente toda esa zona y, uno por uno, esos órganos. Quietud, paz, serenidad profunda….

Dirige también tu atención a tu ombligo. Dirige tu sonrisa interior a ese primer punto de conexión con la Vida. Con tu madre y, a través de ella, con el Universo.

 

Llevando la terapia a las tres mentes. Neurogastroenterología y Neurocardiología

Armonizar la mente cognitiva con la emocional y la corporal

Armonizar las «tres mentes» con la sonrisa interior.

Hasta hace poco identificábamos el cerebro con el órgano por debajo de la bóveda craneal. Sin embargo, recientes descubrimientos han puesto en evidencia importantes redes neuronales en vientre y corazón. El sistema nervioso entérico (intestinos) alberga una complejidad parecida a la del «cerebro de un gato».

Por otra parte, el cerebro del corazón no solamente goza de cierta autonomía con respecto al cerebro craneal. También influye en este mediante información que envía en impulsos neurológicos y hormonas.

Así pues llegamos al corolario de la terapia de la sonrisa interior. Finalizar la meditación focalizándonos en estas tres grandes zonas de sabiduría de nuestro ser. Cabeza, conciencia cognitiva: corazón conciencia emocional; abdomen, sabiduría somática. Y así puedes permanecer unos instantes dejándote llevar.

Y desde estas tres sabidurías puedes expandir una gran sonrisa exterior hacia tu entorno más próximo. Expandirlo hacia tu vecindario, ciudad, nación, resto de la humanidad… Y desde ahí hacia el cosmos.

Y para activar en tu día a día este estado interno pensar en tres claves que te lo recuerden.

  • Una palabra (a lo sumo dos o tres).
  • Una imagen.
  • Un gesto.

Al abrir los ojos, sigue manteniendo la conexión con tu estado interno….y con tu sonrisa.

 

Cómo y cuándo practicar la meditación de la sonrisa interior.

Al instalar en ti este estado interno, tus sabidurías conectarán entre sí. Te relacionarás mejor contigo mismo y… con el mundo de “ahí fuera”. Y para conseguirlo, nada mejor que la práctica constante.

Meditación y coaching en Sabadell

Es una buena idea despertarse con la sonrisa interior.

Como toda meditación, cuanto más se practique mejor. Ahora bien, un punto intermedio y mínimo es de una vez al día. Bien sea al levantarte, bien al acostarte. Ideal, por supuesto, practicar la terapia dos veces mejor que una.

Una versión abreviada también puede ponerse en práctica a lo largo del día. Recordando, por ejemplo, las tres zonas de los tres cerebros.

Y, por supuesto, acompañándote de las tres anclas que hemos activado al final. Es decir, palabra/s (no más de tres, una, ideal); imagen y gesto.

Es especialmente recomendable activarla, junto con el estado de centramiento, antes de enfrentar cualquier dificultad o desafío importante. En cualquier ámbito, profesional, relacional, afectivo. La práctica de la espiritualidad nunca debiera ser ajena al día a día.

Espero que te haya gustado y sido de utilidad este post. Y, por supuesto, si deseas consultar, opinar, ampliar… puedes hacerlo en el recuadro más abajo.

Hasta la próxima, recibe un cordial saludo.

 

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La finalidad de la terapia del niño interior es la de integrar el niño con el adulto.

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El niño interior libre, la vitalidad y las ganas de aprender

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Terapia del niño interior libre, en Sabadell

El niño interior libre, un arquetipo de vitalidad, entusiasmo y ganas de vivir.

En cualquier proceso terapéutico, de coaching o de psicoterapia tiene cabida una figura terapéutica, el niño interior libre. Basada en el análisis transaccional pero también utilizada, por ejemplo en terapia Gestalt y PNL. Emergiendo de la terapia del niño interior, esta figura terapéutica tiene cabida en cualquier modalidad de psicoterapia y coaching. Su versatilidad es tal que es útil para diversidad de dificultades. Ansiedad, mejora de la autoestima, adicciones, codependencias. Y también para estimular la ilusión, la gratitud, las ganas de vivir y la inspiración.

¿Para qué la terapia del niño interior libre?

¿No te ha ocurrido conocer a personas que, sin perjuicio de la edad, están repletas de alegría, vitalidad, entusiasmo? Personas a las que las dificultades no les echan para atrás. Sino más bien las enfrentan con creatividad y una espontánea confianza. Y esto tiene una explicación:

En el modelo de los estados del yo, Eric Berne señaló dos aspectos del niño interno. El niño interior libre y el niño interno adaptado. Este último, a su vez, se subdivide en tres aspectos, sumiso, rebelde y demorador. Puedes ampliar, si lo deseas en mi artículo: El niño interior y el análisis transaccional.

Pero el niño interior libre es portador de los dones exclusivos con los que aparecemos en el mundo. Sin embargo, los mandatos sociales de todo tipo van minando esta genuinidad que nos hubiera hecho brillar. Perdemos, entonces, el alineamiento entre nuestras capacidades, (de las que el niño interior libre es portador), y nuestro adulto. Esto genera un malestar interno que puede traducirse de múltiples formas.

John Bradshaw en su libro “Volver a casa” hace una recopilación de todo tipo de síntomas. Desde codependencia, depresión, celos y problemas de autoestima y falta de asertividad hasta dificultades con adicciones.

Reivindicar y recuperar nuestro niño interior libre

La buena noticia es que el niño interior libre sigue vivo en nuestro interior. Por supuesto, el redescubrimiento de su vitalidad pasa también por la sanación del niño adaptado. Este niño herido es quien dibuja, junto con el adulto, nuestro guion de vida. Patrones de conducta que nos parecen irremediablemente repetitivos, aun cuando pudiéramos reconocerlos como malsanos.

El trabajo con el niño vital (o libre) es fundamental por cuanto es el objetivo final. Pero a su vez, no puede plantearse en términos de objetivo (delimitado, específico, temporalizado…), pues apunta a un descubrimiento. Sin embargo, es bueno mantener un norte, lo que en PNL, llamamos un estado deseado.

Volver a casa, la terapia del niño interior

Volver a casa tras un largo viaje con todo lo aprendido en el camino.

Como en la metáfora del viaje del héroe, el último tramo es volver a casa.

Así pues, se plantea más en términos de dirección y visión, un descubrimiento que se intuye. Este estado deseado lo podemos cultivar mediante la práctica del centramiento y la terapia del niño interior. Jung, llegó a señalar el niño interior libre como “el ser del principio y del final”. Es decir, “la esencia preconsciente y postconsciente del hombre”, entendida como la esencia del alma. Ver “El arquetipo del niño”

 

¿Cómo plantear pues el trabajo con el niño interior libre?

Dejarse llevar por la imaginación, liberar el hemisferio cerebral derecho.

Déjate llevar por tu imaginación, es parte del proceso.

El planteamiento es fácil para algunas personas, y puede resultar difícil para otras. El concepto nuclear es el “dejarse llevar” por la imaginación (y esto es fundamental, el “dejarnos llevar”). En consonancia con esto, déjate llevar por lo que surja cuando piensas en algunos aspectos de tu niño interior vital. Y aunque te resulte difícil sentirlo o imaginarlo, deja que tu ser interior te informe “como si” fuera fácil. Sin juzgar, sin valorar, sin etiquetar… sólo “como si

 

El trabajo con la terapia del niño interior, sus virtudes

Rosetta Forner, especialista en coaching con PNL, identifica cinco características de este niño interior vital. A saber:

  • MÁGICO, SABIO, CREATIVO, JUGUETON, EMOTIVO

Sugiero tres formas de imaginar y modelar estas características.

  • ¿Cómo eras , de pequeño, con cada uno de estos registros en el niño interior libre?
  • El “como si”. Aun cuando no tengas recuerdos o te cueste imaginarlo, haz como si fuera posible, utiliza tu imaginación.
  • Recurre a modelos de niñ@s que conozcas. Si tienes hijos, sobrinos, ¿Cómo actúan en cada uno de estos roles? Incorpora en el niño interior libre tuyo cada una de estas características.

Imagina entonces esas características que “clasificamos” en el niño interior libre. ¿Cómo sería, para ti, (sí, para ti) cada una de estas características del niño interior vital?.

Dibujando los cinco rostros de la Magia

Algunas cuestiones que te pueden ayudar:

  • Mágico: ¿Qué paisajes mágicos aparecen? ¿Castillos encantados, lagos brumosos? Imagina personajes… ¿Brujas, magos, hechiceros…? Fantasea con seres mágicos… ¿Unicornios, hadas, gnomos, elfos, sirenas, salamandras? O incluso con conjuros y pócimas.

 

  • Sabio: Hay niñ@s que por estar muy en contacto con seres adultos parecen tener cierta “sabiduría adulta”. Esta puede ser una de las partes en el niño interior libre sabio. Pero es más bien esa inteligencia intuitiva, emocional, en contacto con el cuerpo. La mente de los niños no está tan condicionada como la nuestra, no tiene tantas presuposiciones. Por eso a veces formulan esas preguntas que hacen y que no sabemos responder. Este es también un aspecto de la sabiduría del niño interior vital.

 

  • Creativo: En el niño interior libre está/n presente/s nuestro/s don/es original/es. Le gusta pintar, cantar, inventar historias. Modelar con plastilina, inventar monstruos o construir castillos. A veces hacer ver que es otra persona o, incluso, imita a alguien.

 

  • Juguetón: Jugar es la forma más divertida de aprender. El juego le pone en contacto con lo serio de la diversión y lo divertido que es ponerse serio. Cantar, bailar, jugar al escondite. Aparentar ser otra persona, hacer teatro. Hacer cosquillas, reír, saltar.

  • Emotivo: En el niño interior libre la expresión de las emociones y sentimientos es algo completamente natural. Si quiere demostrar amor lo hace abrazando, acariciando. Si quiere pedir caricias lo hace. También si algo le disgusta o le pone triste, llora.

Pero… esta es la clave. ¡No te ciñas solo a estas preguntas! ¡Suéltate!

Terapia del niño interior en Sabadell

El niño mágico nos conecta con el mundo de la fantasía

Esta son solamente algunas referencias. No te preocupes por la perfección, este es el reto. A veces una de las características del niño puede confundirse con otras. Por ejemplo el creativo con el juguetón o el mágico. Sólo imagina “como si” pudieras conectar con cada aspecto, permítete jugar, disfrutar, reír o llorar. Aun cuando sea distinto a lo que esperabas, “deja que surja”.

La terapia del niño interior libre nos pone en contacto con nuestra capacidad de «permitir ser»

Ahora, coge papeles y lápices de colores. Preferentemente sentado en el suelo (donde suelen jugar los niños), conecta con uno de ellos. Por ejemplo el mágico. Y conectando con las indicaciones dadas y otras más que puedan aparecer en tu interior….

¿Cómo sería ser ese niño? Imagina que lo ves sentarse, andar, mirar? ¿Qué postura corporal y gestos tendría? ¿Cómo hablaría y respiraría? ¿En qué cosas pensaría? … Haz como si “vieras ya a tu” niño libre mágico. Puedes incluso reír o bailar tal y como él lo hace. Deja que se te ocurran tantas formas de expresión de la magia en tu niño como vengan.

Y cuando lo tengas…. Coge un papel (sólo un papel por cada niño) y dibuja lo primero que aparezca. Dibuja desde la sensación sentida de haber conectado con ese niño mágico.

Cuando termines, desconecta, respira y vuelve a la realidad cotidiana.

El dibujo libre nos conecta con nuestra creatividad

Dibuja libre y creativamente los aspectos de tu niño interior libre

Repite lo mismo con cada uno de ellos. Con el sabio, creativo, juguetón y emotivo. No trabajes el mismo día con dos o más niños, y si lo haces deja un espacio de tiempo. Preferiblemente más de dos horas, aunque lo ideal es hacerlo en días diferentes. Un día distinto para cada niño.

Una vez tengas confeccionados los cinco dibujos,
elige un día para la siguiente práctica:

Dispón en un espacio, preferentemente en el suelo 6 cojines (también pueden ser 6 sillas). Con cinco de esos cojines haz un círculo y otro cojín en medio. En cada uno de los cinco cojines que conforman el círculo deja un dibujo de cada aspecto del niño. Uno por cojín.

Durante unos momentos siéntate y siéntete en el centro del círculo. Acompañado por cada aspecto que refleja el niño interior libre. Siente el que está ante ti, el que está detrás, el que está a un lado u otro…. Simplemente con los ojos cerrados siéntete acompañado por cada uno de los aspectos de tu niño interior. Desde el lugar en que están los dibujos de cada uno de ellos.

Seguidamente, dirige tu mirada (deberás, por supuesto, acomodar tu posición en el centro del círculo terapéutico) hacia uno de ellos. Imagina, ¿Cómo recuerdas, imaginas, sientes que puede ser ese niño? Vuelve a imaginar… Su respiración y forma de andar ¿Qué posturas y gestos le caracterizan? ¿Recuerdas cómo habla o balbucea? ¿Puedes imaginar cómo es su mundo? Y, en general… ¿Cómo te imaginas que es él y su vida?

A continuación dale la bienvenida y las gracias por asistirte en tu proceso de psicoterapia o de coaching. Sugiero algo así como:

Bienvenido, gracias por estar aquí, te acojo en mi corazón.

 

Asóciate a la figura de tu niño interior libre

En PNL conocemos como asociarse el vivir en primera persona una situación como si ocurriera aquí y ahora. Durante la práctica terapéutica, pasas a ocupar la silla del niño mágico (por ejemplo) como si fueras él. Existe en terapia Gestalt algo parecido la práctica de la silla caliente y la silla vacía. En PNL, ocupar la segunda posición perceptiva. Ahora eres el niño mágico que dirige su mirada a la silla vacía en la que representa que está tú yo adulto.

Sumérgete plenamente en tu papel de niño (mágico en este caso). Recuerda las distinciones anteriores que hiciste en posición disociado (es decir, como observador). Ahora te toca encarnarlas. No te preocupes en la perfección, sólo haz como si realmente lo hicieras.

Ahora dirige tu mirada a la “silla vacía”. En esta silla

Terapia del niño interior libre en Sabadell

Siéntate y siéntete en el centro del mandala, arropado por los aspectos de tu niño interior.

está tu yo adulto. Míralo con atención, como si fuera “otro yo” que te visita (como niño) desde el futuro (como adulto).

Una forma de contemplarlo es como si, desde niño, te observaras a ti mismo como el adulto del futuro. Entonces, desde esa perspectiva de tu niño interior libre: ¿Cómo ves a ese adulto del futuro? ¿Qué crees que tiene y le falta? ¿Cómo ves su vida? Estas son sólo algunas posibilidades de preguntas que te puedes hacer. Deja que tu imaginación de niño interior libre se haga una composición de lugar acerca de ese adulto.

Establece el diálogo

Recupera tu yo interior, consulta en Sabadell

Recupera tu yo más auténtico enterrado entre multitud de mandatos parentales y sociales de todo tipo.

Entonces cuando te sientas preparado, y en un máximo de 5 palabras….

  • ¿Qué le dices?

En este decirle puede ir un consejo, (ríe más, disfruta más, suéltate más…). También es posible que una demanda (visítame más a menudo). Es importante que en este decir del niño interior libre al adulto exista un acto o actitud afirmativa. Por ejemplo: si lo ves triste, dile: “disfruta o ríe más”. Si te quejas de que no viene a verte…. “ven a verme más a menudo”.

La afirmación debe ser directa, no una “consideración u opinión, observación etc.….”. No es válido algo así como “pues pienso que le da demasiadas vueltas a las cosas”. Dirígete a él en primera persona “Haz más caso a tu corazón y actúa desde él”.

Una vez formulada la petición, desde tu niño interior libre (mágico en este caso), ocupa la silla del adulto. Recibe en el corazón, desde el centro del círculo y desde el adulto el mensaje del niño interior libre. Es importante no razonar, justificar, explicar… (Funciones del adulto), simplemente recibe en el corazón, sea lo que sea. Deja que se dibuje en el interior esa petición. Es probable que, al principio, no tenga mucho sentido, pero no olvides que esta es la visión del adulto. Simplemente, deja que germine en tu interior.

Pasa a continuación al siguiente aspecto del niño interior libre (por ejemplo el niño sabio). Procede del mismo modo con cada aspecto de tu vitalidad interior.

 

Finalizar el ejercicio con tu niño interior libre

Al finalizar siéntate en el centro del círculo, interiorizar los mensajes de los cinco aspectos del niño interior libre. Puedes realizar una pequeña meditación dejando que se reorganicen en tu interior las diferentes sugerencias.

Una vez integradas puedes realizar, lo que en PNL llamamos un “puente al futuro”. Es decir imaginar cómo cambiaría tu vida, en cada uno de sus aspectos, al tener en cuenta estos mensajes.

Una sugerencia para afinar más en las distinciones es la de tener en cuenta los aspectos específicos. Por ejemplo, ¿Cómo cambiaría tu vida en…?

  • Tu profesión y relaciones laborales.
  • Relación con amistades.
  • Relación con seres queridos, pareja, padres, hijos…
  • ¿Modificaciones en tu hogar?
  • ¿Cómo afectaría a tus hobbies?
  • Auto-cuidado
  • Gestión de tu economía…

Pero no des ningún cambio por asentado. Has marcado con este trabajo, simplemente una dirección. Deja ahora que tu subconsciente integre. Confía y déjate llevar.

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¿Has recuperado ya la sabiduría de tu niño interior?

Hasta aquí una descripción de la dinámica del niño interior libre mágico. Por supuesto realizada con un terapeuta entrenado puedes profundizar mucho más. Sin embargo, no dejarás de tener algún beneficio si deseas probar por tu cuenta.

Practícalo y, recuerda, tienes un espacio más abajo por, si deseas, escribir tus comentarios, dudas o sugerencias.

Un cordial saludo,

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Psicoterapia divina y psicoterapia transpersonal, en la adicción y niño interior; consulta en Sabadell

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Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional en la adicción.

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Adicción y niño interior, psicoterapia transpersonal Sabadell.

Terapia divina y adicción

En su libro: «Terapia divina y adicción«, el monje cisterciense Thomas Keating, escribe lo siguiente:

“El propósito de la psicoterapia ordinaria, tal como yo lo entiendo, es ayudar a la persona a llevar una vida normal cuando se ve obstaculizada por problemas psicológicos. El de la terapia divina es la sanación de las raíces de todos nuestros problemas y la transformación de nuestras actitudes, y de toda nuestra naturaleza humana, según la mente y el corazón de Cristo. Una parte importante de estos problemas toman la forma de la adicción. Y ese vínculo casi siempre presente entre adicción y niño interior. Y es en este libro en el que, más meridianamente explora la relación entre psicoterapia divina y psicoterapia tradicional.

En otras palabras, introducirnos a través de la gracia en la vida interior de Dios. Un sendero que transcurre paralelo al de la psicoterapia aunque con algunas diferencias.

Esto implica una transformación de nuestras actitudes, facultades y cuerpo de modo que podamos recibir la máxima cantidad de transmisión de vida divina que sea posible dados los límites de la naturaleza humana.

Los Padres de la Iglesia que escribieron sobre este tema llamaron <<deidificación>> a este proceso. En otras palabras, la meta de este itinerario… no es convertirse en una persona mejor…. La meta es cambiarnos según la manera divina de ser humanos. Este es un proyecto mucho mayor y más comprehensivo, y nos abre a la plena extensión de las posibilidades y capacidades humanas. Tu aspiración máxima es llegar a ser Dios por participación”.

Esta es la «pequeña gran diferencia» entre psicoterapia divina y psicoterapia tradicional».

Si aprehendemos el alcance de estas palabras son de una dimensión sobrecogedora. Más allá de las creencias de cada cual. De algún modo nos sugiere PARTICIPAR de LO DIVINO. Subrayo además que, si bien en esta cita no queda claro, en posteriores escritos el autor matiza LO DIVINO como lo que sea que cada cual entienda por ello. No se ciñe pues al dogma católico, si bien utiliza su lenguaje pues forma parte de su sistema de creencias.

De hecho, el mismo concepto de participar de lo divino, más allá de una mera sumisión o devoción es algo, por lo menos, extraño a la iglesia católica.

Y, por extraño que parezca, veremos más adelante este nexo con «las raíces de todos nuestros problemas» . Esta es la relación entre adicción y niño interior.

Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional, más allá del ego.

En cuanto al fondo, es tanto como poner el centro de nuestros intereses (por razonables que puedan parecer) más allá de nuestro ego. Y no sólo eso, sino, además confiar en algo o alguien que al principio sólo intuimos o en el que creemos y al que iremos conociendo, en la medida que SU PLAN EN NOSOTROS se vaya abriendo camino EN NOSOTROS. En otras palabras, es lo mismo que el antiguo “Hágase Tu Voluntad”.

La diferencia entre psicoterapia divina y psicoterapia tradicional está pues en el centro que comanda nuestras decisiones. Bien sea que lo situemos en el ego (psicoterapia tradicional) o en lo divino (psicoterapia divina). Paradójicamente este proceso “nos abre a la plena extensión de las posibilidades y capacidades humanas”.

Pero ¿Cuál es la “raíz de todos nuestros males” según dice el autor?. ¿Qué es lo que nos limita?. Viajamos a la herida infantil que, en algunos casos, establece el vínculo adicción y niño interior.

Psicología transpersonal, más allá del ego.

Terapia transpersonal más allá del ego.

Para entenderlo la, llamada terapia divina que propone el autor contempla dos miradas. La primera es la vertiente psicológica y la segunda la contemplativa. En este artículo trataremos la primera y dejamos para el siguiente la dimensión contemplativa con la descripción de la práctica meditativa. En primer lugar nos ayuda a comprender la relación entre adicción y niño interior. Y, en segundo lugar, propone una práctica con vocación terapéutica. La oración centrante.

La «psicoterapia divina» contempla la dimensión del vínculo entre adicción y niño interior

Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional. Las tres necesidades básicas no resueltas.

Tal y como si fuera una cristalización del “pecado original” llegamos al mundo con tres necesidades básicas que nunca serán resueltas del todo. Serán pues tres centros en los que inconscientemente fijaremos nuestra atención. Tres insatisfacciones vitales alrededor de las cuales gravitarán nuestras conductas, actitudes y decisiones. Pero también quienes nos precedieron y (presumiblemente) los que nos seguirán están sujetos a esta insatisfacción vital.

Según el autor estas tres necesidades básicas son:

  • SEGURIDAD MATERIAL.
  • AMOR, ACEPTACIÓN Y RECONOCIMIENTO.
  • PODER Y CONTROL.

Como dije antes esta insatisfacción ya se siente nada más nacer. Pero los bebés no pueden articular, o gestionar algo con lo que “ya vienen”, un dolor implícito. Además, no teníamos la capacidad de procesar y entender ese dolor por lo que empezamos ya de pequeños a manejar esa insatisfacción con estrategias “primitivas” o, directamente con la represión del dolor. Así, por un lado lo reprimíamos y por el otro intentábamos atraer al coste que fuera amor, control y seguridad. Generalmente, en la vida de adulto, la adicción genera un alivio momentáneo aunque, por supuesto, pasajero y, eventualmente, acarrea más dolor. Así pues, el vínculo entre adicción y niño interior, vivo en cada adulto, enraíza en la más tierna infancia.

El llanto es una de las primeras estrategias para conseguir atención, amor y control. El bebé rápidamente ve que cuando llora alguien le abraza (amor), le protege y da de comer (seguridad). Así que integra esta estrategia para cuando la necesita (poder).

El llanto (conducta) satisface una necesidad (cualquiera de las tres o una combinación de ellas). Es, sencillamente, la estrategia de un bebé que no sabe (ni puede) satisfacer sus necesidades por sí mismo. Aquí empiezan a edificarse los cimientos de este vínculo entre adicción y niño interior.

La «falta» vivida por el bebé. El vínculo en el adulto: adicción y niño interior.

Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional. Tratamiento adicciones en Sabadell

La falta vivida por el niño

Pero además, cualquier insatisfacción era percibida como una ausencia de amor por parte del adulto (padre o madre). De este modo, un momento de hambre, frío o dolor, es interpretado por el bebé como un abandono. Por supuesto un bebé es incapaz de razonar pero no de sentir. Así pues, la insatisfacción era reprimida, o reclamada torpemente o malinterpretados los intentos por satisfacerla por parte de los padres.

De este modo fuimos creciendo, mal gestionando la presión de cada una de estas tres necesidades. Por supuesto, cuanto más nos sentimos amados, protegidos y en control en nuestros primeros años, mejor lo fue para nuestro desarrollo, sin embargo, tal y como hemos visto, la satisfacción en un grado óptimo a esa edad es casi una utopía.

Una adicción es una manera de satisfacer rápidamente (e ilusoriamente) una carencia interna, una falta. Y esa necesidad, vivida con urgencia perentoria, nace de la sensación de impotencia del bebé. Depende de «algo/alguien ahí fuera», y así cristaliza el vínculo adicción y niño interior. Es decir, seguir buscando fuera algo que «calme» la carencia interna.

Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional. Qué hacer en la edad adulta.

Así pues, venimos marcados desde nuestra más tierna infancia. ¿Qué hacer para sanar, en la medida de lo posible este dolor? Conciencia es, casi siempre, la palabra mágica. Y, salvando las diferencias, el sendero de la conciencia es lo que vincula a la psicoterapia divina y psicoterapia tradicional.

En primer lugar conectar en cada momento con el sentimiento que nos causa algún tipo de dolor. Como quiera que todo sentimiento de insatisfacción tiene su origen en alguna necesidad no satisfecha, identificar esa conexión.

Por ejemplo, puedo sentir enfado (sentimiento) porque alguien no me hace caso. Entonces darme cuenta si este enfado tiene su origen en una necesidad de poder y control o de reconocimiento no satisfecha.

Puedo sentir miedo por haberme quedado en el paro y conectar con la sensación de ausencia de seguridad material. Puedo sentir tristeza porque mi pareja me ha abandonado y conectar con mi necesidad de amor y ser reconocido.

Es importante que esta conexión sea vivida como algo genuino y nunca juzgada. No caben aquí interpretaciones del tipo “si es o no razonable” esa insatisfacción o sentimiento. Esto ya formaría parte de otro tipo de intervención. Así pues, escucharnos sin juzgar, valorar ni criticar es el primer paso.

El segundo identificar sentimiento y necesidad.

Como he escrito antes, el bebé siente que su necesidad no resuelta es satisfecha por alguien/algo ahí fuera. Con la inmediatez que precisa su sentimiento de indefensión. Se refuerza el vínculo entre adicción y niño interior como la satisfacción de una necesidad. Por algo/alguien de fuera, y de un modo inmediato.

Es obvio el paralelismo en la edad adulta. El objeto de la adicción cambia de foco, pero sigue estando «ahí fuera».

La responsabilidad sobre lo que sentimos y hacemos.

La siguiente etapa nos lleva a la certeza de que todo cuanto nos causa insatisfacción no está “ahí fuera” sino más bien aquí, ahora y dentro. Es decir, somos nosotros los responsables de nuestro dolor por cuanto es resultado de las demandas de nuestros centros. Es obvio pues, que debemos soltar la imperiosa necesidad infantil de que alguien satisfaga nuestras necesidades. Este es el paso de la necesaria dependencia del niño a la autonomía del adulto.

La responsabilidad, acerca de los propios sentimientos, en terapia gestalt es siempre propia, no de los demás. Gestalt en Sabadell

La responsabilidad

Así pues, darnos permiso para sentir (lo contrario a reprimir) y darle la bienvenida compasivamente.

Ya no es satisfacer de un modo apremiante una necesidad. Es reconocerla como algo nuestro. Sostenerla con hospitalidad, compasivamente y con responsabilidad. La adicción nos despista, la responsabilidad nos acerca a nosotr@s mism@s. Es el primer paso para romper este vínculo entre adicción y niño interior. En la terapia del niño interior, a este paso lo nombramos la reparentalización.

Y es aquí donde los caminos de la psicoterapia divina y la psicoterapia tradicional se bifurcan.

El siguiente, en la modalidad de psicoterapia divina, ya es, como es de esperar, de inspiración devocional. Para Keating lo divino (sea como sea que lo entendamos) es la única fuente capaz de satisfacer esas necesidades. Y conectar con la divinidad es un paso esencial en esta terapia, para ello ideó el sistema meditativo de la oración centrante. Veremos en el próximo artículo esta práctica.

Psicoterapia divina y psicoterapia tradicional. Entregarnos al poder superior.

De un modo parecido a como postulan los grupos de recuperación basados en los 12 pasos, entregarnos a un poder superior es un pilar actitudinal básico. Si todos estamos heridos por esta falta, no hay nadie capaz de asistir a otra persona en profundidad y totalmente. Y ¿Qué hacemos entretanto con las necesidades?

  • Escucharlas compasivamente
  • Darles la bienvenida
  • Soltarlas y entregarnos a lo divino.

Unas sencillas palabras ideadas por el autor y que pueden repetirse a modo de mantra son:

BIENVENIDO, BIENVENIDO, BIENVENIDO” (el sentimiento) y a continuación repetir sencillamente “SUELTO MI NECESIDAD DE SEGURIDAD, SUELTO MI NECESIDAD DE AMOR, ACEPTACIÓN Y RECONOCIMIENTO, SUELTO MI NECESIDAD DE PODER Y CONTROL…”

Como he dicho, en el próximo artículo veremos la práctica meditativa de la oración centrante. Hasta entonces, recibe un cordial saludo.

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Siguientes artículos relacionados: Oración centrante, psicoterapia y meditación Aceptación y terapia divina, oración centrante y rendición del ego.

 

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell y Terrassa

 

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Terapia ludopatía en Sabadell

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Tratamiento ludopatía. Con PNL, terapia Gestalt e Hipnosis.

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Terapia para adicción al juego en Sabadell

Ludopatía y ruina económica, emocional y relacional.

«Cómo dejar de ser ludópata». A menudo escucho esta frase que encierra una clave que comentaremos en este artículo.

En el tratamiento de la ludopatía, es preciso empezar por reconocer los síntomas, no hace falta ir mucho más allá de lo evidente. El adicto al juego, cuando empieza, no puede parar; las consecuencias son obvias.

Por otra parte el sentimiento de marginación y soledad, suele acarrear la bienintencionada fantasía de intentar superar la ludopatía solo, con algunos consejos. Pero pocas veces las soluciones a la ludopatía, pasan por la soledad. Y la obsesión por el juego no es una excepción. La ayuda de la familia, es muchas veces necesaria en el contexto de la terapia de la adicción al juego.

El tratamiento de la ludopatía es efectivo aunque complejo. Contempla varios tiempos en los que la terapia se focaliza en aspectos distintos según la persona y el momento.

En mi artículo «Cómo superar la ludopatía, adicción a máquinas tragaperras» expuse una visión general de los primeros objetivos al empezar la terapia.

La terapia para superar la adicción al juego es compleja pero efectiva.

En este segundo artículo me referiré, más bien, a las cuestiones de fondo. Elementos que no deben obviarse en el tratamiento de la ludopatía. En caso contrario, la posibilidad de recaída, después de un periodo de abstinencia, es más amenazante.

Veremos, pues, las distintas aristas en la terapia para superar la adicción al juego y el proceso de rehabilitación.

Tratamiento Ludopatía. Cómo superar las causas y encontrar las soluciones.

La visión clásica de la ludopatía la define como un trastorno del control de los impulsos . Algo parecido a las adicciones al consumo de sustancias. Y es lo que vimos en el anterior artículo Cómo superar la ludopatía. Adicción a máquinas tragaperras.

En general la visión clínica reconoce en el ludópata dificultades para manejar sentimientos de desesperanza, estrés, culpa, ansiedad o depresión. Sin embargo otras escuelas, como la Gestalt o la PNL, van más allá. No se trata simplemente de una falta de capacidad para manejar estados de ánimo difíciles.

Subyace en el fondo de cualquier adicción, una distorsión profunda de la percepción de la propia identidad. La identidad es núcleo de la autoimagen y autoestima, contiene nuestra definición secreta que, desde pequeños, hemos ido construyendo. Por supuesto, tener en cuenta este elemento es vital en la terapia de adicción al juego.

Debe existir, pues, en el tratamiento de la ludopatía, un proceso terapéutico de fondo. En general la terapia de adicción al juego será ineficaz si no contempla esta segunda fase.

La perplejidad existencial que acosa a cualquier adicto es extrema, y suelen añadirse sentimientos de culpa, vergüenza y auto-desvaloración. Encuentro a menudo descalificaciones hacia ellos mismos por cuanto sus buenas intenciones son a menudo boicoteadas por ellos mismos. Y, evidentemente, esto genera un gran desconcierto existencial. A menudo la persona ludópata, en terapia, lo expresa como un auto boicot. En realidad no existe este auto sabotaje, pero puede vivirse así.

Esto no hace más que medrar en una autoestima o descontento vital que subyace en las causas que llevaron al juego. Esta es la segunda fase del tratamiento de la ludopatía, una terapia de fondo sin la cual es incompleta.

Terapia de adicción al juego. Nuestras distintas partes.

Es conveniente aquí recordar que todos tenemos en nuestro interior algo así como “distintas partes” con intereses contrapuestos. Por ejemplo el análisis transaccional, dibuja un Padre, un Adulto y un Niño internos. Y cada una de estas partes esconde distintos intereses, valores, creencias y visiones del mundo.

Reconciliar estas partes es tarea de toda una vida, y en el adicto existe un enfrentamiento radical entre el “adulto” y el “niño interior” herido. Según sean las circunstancias de cada cual, este conflicto se resuelve con una adicción al juego, a las drogas, al trabajo, a las compras, a la televisión…. Y así podríamos seguir. En el tratamiento de la ludopatía enseño al ludópata a gestionar por sí mismo este enfrentamiento interno.

Tratamiento ludopatía en Sabadell

Adicción al juego y niño interior herido.

Por otra parte, vivimos en una sociedad adicta. Hay quien tiene peor suerte y cae en adicciones mal vistas socialmente, pero somos víctimas de infinidad de adicciones de las que ni siquiera tenemos conciencia. Remito al lector a la obra de Anne Wilson Schaef, psicóloga norteamericana especialista en adicciones y codependencia. Su libro “Más allá de la terapia” es realmente estremecedor.

Así pues, superar la primera fase en el tratamiento de la ludopatía (como en la de un alcohólico o un adicto a la comida basura), no es una garantía hasta que no se afronta la segunda fase de la recuperación. La reapropiación del yo auténtico que se ha negado con la adicción. Y este es, por supuesto, el trabajo de toda una vida.

Y, sin esta visión, todo proceso de terapia de adicción al juego está huérfano.

Autoconocimiento y Autoapoyo, la finalidad última del tratamiento de la ludopatía.

Ahora bien, esto no implica que el cliente dependa, para siempre del terapeuta. En este caso estaríamos cambiando una adicción por otra. El paso del apoyo externo al autoapoyo es la meta de la terapia Gestalt y de cualquier terapia de adicción al juego. Aprender a lidiar con los propios procesos existenciales de un modo autónomo.

Esta es la finalidad última del tratamiento de la ludopatía. Como resultado, la persona aprende a conocerse mucho mejor y a gestionar sus estados internos, carencias y frustraciones.

En realidad, y esta no es una visión edulcorada, completar la terapia de adicción al juego, conduce a un crecimiento personal muy poco habitual. Del mismo modo con cualquier proceso de rehabilitación de cualquier otra dependencia.

Terapia de adicción al juego y el problema de los niveles complejos.

En mi artículo Comer compulsivamente y los "niveles del problema complejo"
esbozo el modelo de Paolo Baiocchi acerca del componente oculto en toda adicción. 
Este modelo es válido también en el tratamiento de la ludopatía.

Terapia rehabilitación adicción al juego en Sabadell

Autoconocimiento y rehabilitación ludopatía.

La aceptación y la reconciliación con nuestras partes en conflicto son imprescindibles en esta fase. A tal efecto, prácticas como la reimpronta, el diálogo con el síntoma o el reencuadre en 6 pasos son muy enriquecedoras. Forman parte de las escuelas gestáltica y la programación neurolingüística. Y también de una modalidad de tratamiento de la ludopatía que aspira a más que el simple «control de estímulos».

En la medida que el conflicto interno no se resuelva, no se resolverá la causa. Y si no se resuelve la causa el tratamiento de la ludopatía queda cojo pues, en el mejor de los casos, la persona tendrá que estar siempre lidiando con la compulsión a jugar. Esto, además de generar una sensación de inseguridad continuada puede conducir, antes o después a un momento de debilidad y la recaída.

En el tratamiento de la ludopatía es preciso resolver el conflicto interno, además del cambio de conducta.

Sin olvidar que para conseguir resultados óptimos en el tratamiento de la ludopatía, es preciso dejarse guiar por un terapeuta acreditado.

Así pues, la terapia de adicción al juego va dirigida a la necesaria reconciliación del adicto consigo mismo.

Pero no nos engañemos pensando que hay “adictos” ahí fuera. Por poco que interioricemos nos daremos cuenta que todos tenemos, en el mejor de los casos, tics y compulsiones adictivas.

Tratamiento de la ludopatía, terapia transpersonal y el vacío existencial.

En algunos casos, aparece (una vez superada la primera fase de la rehabilitación) una suerte de vacío existencial. Una sensación difusa de falta de sentido, profundidad y dimensión en la vida. Es como si la adicción fuera una forma equivocada de encontrar una conexión más profunda.

Algunos autores, como Luigi Zoja, analista de inspiración Junguiana han escrito acerca de la adicción como un proceso seudoiniciático al que nosotros, los occidentales, recurrimos ante la pérdida de contacto con un sentido de vida, más profundo.

Las escuelas modernas de inspiración transpersonal garantizan procesos que satisfacen con garantías este anhelo interior. De entre todas yo destacaría la Terapia del niño interior, una modalidad que ofrece a la vez, una revisión biográfica, una reconciliación interna y un sentido de conexión con la esencia profunda.

Para concluir: Toda terapia de adicción al juego, como el tratamiento de cualquier dependencia, va más allá de lo aparente. Va al núcleo más profundo de la personalidad. Pues tal y como dicen en alcohólicos anónimos: El primer paso es la abstinencia. Pero no es suficiente con este primer paso. La verdadera rehabilitación no se consigue hasta alcanzar la sobriedad emocional. Este es el objetivo final del tratamiento de la ludopatía.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo.

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell. Enlace a página de contacto.

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Josep Guasch, coaching y psicoterapia en Sabadell

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