Consulta de psicoterapia para superar adicciones.

BLOG


Duelo y rehabilitación de adicciones en psicoterapia

Duelo y rehabilitación adicciones. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Hipnosis, PNL, , Terapia Gestalt, Niño interior, Análisis Transaccional,) en Sabadell.

Duelo y rehabilitación adicciones Sabadell

Superar una adicción, aun cuando sea algo positivo, abre un periodo de duelo

La rehabilitación de adicciones, con garantías, exige un proceso integral. Uno de los elementos menos contemplado en la terapia es el del duelo en la rehabilitación de adicciones. Este trabajo terapéutico va más allá de la suspensión del consumo y el comportamiento compulsivo. Este, por supuesto, es la primera etapa en la terapia.

Existe un segundo paso en el proceso terapéutico que es el que examinaremos aquí. El proceso de duelo en la rehabilitación de la adicción. Veremos las distintas pérdidas que debe enfrentar el adicto en la terapia integral.

El tercer paso, si bien no lo desarrollo aquí, es el de la transformación del estilo de vida. Si bien este momento está presente durante todo el proceso, aquí se enfatiza más. Sirva, no obstante como introducción, mencionar que en esta etapa no solamente se refuerza lo aprendido. En esta fase de la terapia es muy importante identificar los valores de la persona. Lo que realmente le puede dar una dirección y motivación de vida que sustituya el hechizo de la adicción.


¿Qué es el duelo en la rehabilitación de adicciones?

Este momento de la terapia implica un cambio radical del estilo de vida. El eje ya no gravita alrededor del consumo de la sustancia (o conducta) adictiva. El nuevo centro de gravedad se sitúa en la responsabilidad de la persona sobre su conducta, emociones y pensamientos. Este cambio radical presupone una pérdida emocional. Por lo tanto un duelo en la rehabilitación de las adicciones. A la elaboración de este periodo de adaptación emocional debe dedicar un tiempo la terapia integral.

El duelo en la rehabilitación de adicciones. Primera etapa. Despedida de la sustancia adictiva

Despedirnos de una conducta adictiva comporta un duelo

Despedirse para mejorar.

Es la fase que enfatiza toda terapia. La despedida de la sustancia adictiva. En este momento el adicto en recuperación enfrenta la realidad de una pérdida. Bajo un punto de vista racional es una despedida deseable. Pero la adicción no engancha tanto desde el sentido común. Tanto en esta como en las siguientes etapas hay que tener una idea muy clara. ¿Qué necesidad no satisfecha cubre la adicción? O, dicho de otro modo, ¿qué intención positiva tiene?

En otro artículo me extenderé más al respecto. Pero para entender mejor esta etapa del duelo en la rehabilitación de adicciones un modelo es de mucha utilidad. Las cinco etapas de Prochaska Y DiClemente

Toda dependencia comporta un desplazamiento de la autoestima hacia el exterior. Bien sea una sustancia, una conducta, persona etc… Por este motivo trabajar la autoestima es imprescindible durante el proceso de duelo en la rehabilitación de adicciones.

 

Segunda etapa. El duelo por el personaje o guión de vida

El personaje es el núcleo del guión de vida de la persona adicta. Es de vital importancia descubrir este personaje y el argumento vital que dibuja. Por supuesto para reescribir ese guión y descubrir nuestro yo más auténtico. En este momento, el duelo en la rehabilitación de adicciones supone la despedida y elaboración de esta pérdida. De este personaje que, probablemente, nos ha acompañado durante años. Sin embargo, el personaje y su guión no es, algo exclusivo en los adictos. Tod@s vivimos en un personaje que es el protagonista de nuestro guión de vida.

Y ¿qué es el guión de vida?

El guión de vida forma parte de la teoría del análisis transaccional elaborado por Eric Berne. Posteriormente Claude Steiner lo desarrolló en su obra: “Los guiones que vivimos”.

Según este modelo de pequeños decidimos un plan para nuestra vida. Una especie de hilo conductor que diera una coherencia (para bien o para mal) a nuestro destino. Esta decisión infantil está marcada por la relación con los padres y personas de influencia. Y, por supuesto, no es una decisión tomada de un modo consciente y deliberado. Digamos que la historia de nuestra familia nos empuja sutilmente hacia este argumento vital.

Duelo y rehabilitación de adicciones, despedirnos del personaje.

Terapia integral adicciones Sabadell

La adicción crea un personaje para el que tiene sentido el consumo.

Ahondar en el guión de vida en las adicciones supera este el alcance de este artículo. Sin embargo, para mentes curiosas cabe destacar la obra de Claude Steiner. Uno de los libros ya mencionados anteriormente. El siguiente, y específicamente orientado a las adicciones es “Games alcoholics play”. Hasta donde yo sé no conozco traducción en castellano.

En esta obra, Steiner nos habla de tres tipologías de consumidores. Él las llama Ebrio y Orgulloso, Ebrio Doméstico y Ebrio Consuetudinario. Cada uno de ellos conforma un “guión de vida” alrededor de una tipología de personaje. Este trabajo de Steiner fue finalizado a finales de los 70 y en EEUU. Creo que en la actualidad podemos encontrar nuevos y diferentes personajes pero valga este trabajo como ejemplo.

El duelo en la rehabilitación de adicciones contempla en esta etapa evidenciar la artificialidad del personaje.

El personaje es el portador que encubre las necesidades no satisfechas. Es, en este sentido el portador de una Intención Positiva. Sin embargo, esta intención positiva no se conduce con una conducta creativa. A menudo tiene que ver con la fantasía y la huida del dolor.

Tercera etapa. La pérdida del entorno y amistades de consumo.

En este artículo planteo secuencialmente las distintas fases del duelo en la rehabilitación de adicciones. Sin embargo la realidad en el proceso de la terapia es distinto. Las distintas etapas pueden ir solapándose como, por ejemplo, en la despedida del círculo de consumo. Salvo algunas excepciones, el consumo aparece y se consolida en el seno de un grupo de confianza. Es habitual entre adolescentes o incluso entre adultos en, por ejemplo, los bares en el alcoholismo.

Duelo y rehabilitación adicciones

Decir no a una adicción suele comportar despedirse del entorno de consumo

El grupo confiere esa sensación de pertenencia, de sentirse aceptado y recibido. Por supuesto que en este caso se trata de una sensación de pertenencia disfuncional. Y es aquí donde el rol del personaje despliega toda la fantasía neurótica.

Es necesario buscar formas alternativas y creativas de conseguir este sentimiento de pertenencia. Seguramente en la mayoría de los casos (por no decir en todos) fuera del círculo de consumo. Es imprescindible entender que una cosa es la necesidad y otra el modo de conseguirla.

Cuando el grupo de consumo tiene un peso específico, es necesario dejar de frecuentar ese entorno. Y esto, casi siempre, como condición indispensable para dejar de consumir.

Existen algunas excepciones como, por ejemplo, algunas mujeres que beben en la soledad de su hogar. Por supuesto aquí existen otros estigmas estereotipados y un problema profundo de soledad. En estos supuestos, el duelo en la rehabilitación de la adicción se centra más en la despedida de la sustancia y del personaje.

 

 

Duelo y rehabilitación de adicciones.

Durante todo el proceso, empezamos por la aceptación de las pérdidas. Es importante entender que, durante la terapia del duelo en la rehabilitación de adicciones, se suceden diferentes momentos. Si deseas consultar puedes verlo en mis artículos:

Las fases del duelo: las primeras etapas de asimilación de la pérdida.

Las etapas del duelo en la terapia de acompañamiento emocional.

La terapia comprende el trabajo de integración emocional, con la conciencia y expresión de las mismas. Muy importante también durante la terapia descubrir y satisfacer de un modo creativo las necesidades no satisfechas. Estas carencias fueron “tapadas” o “satisfechas” neuróticamente por el guión de vida. Al descubrir nuevas formas de hacerlo, es más fácil sostener la pérdida de la sustancia y el personaje.

Salir del pozo adictivo

Superar una adicción es reencontrarse con uno mismo.

Duelo y rehabilitación de adicciones son dos pasos necesarios para una terapia integral. Sólo de esta manera se puede llegar al estado interno donde se vive la sobriedad como un regalo. No como un esfuerzo constante para no “caer en la tentación”.

Por supuesto, la terapia integral en rehabilitación de adicciones es un proceso dilatado en el tiempo. Pero los resultados son espectaculares en la mejora de calidad de vida.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo.

 

www.josepguasch.com

 

Superar el duelo al dejar una adicción Sabadell

Duelo y rehabilitación adicciones. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Ansiedad, acompañamiento y estrategias para adelgazar, hablar en público, dejar de fumar, autoestima, adicciones, etc…). Sabadell y Terrassa

Elaborar un proceso de duelo de forma emocionalmente saludable

BLOG


Las etapas del duelo en terapia de acompañamiento emocional

Etapas del duelo. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach, consulta de coaching y psicoterapia (Hipnosis, PNL, , Terapia Gestalt, Niño interior, Análisis Transaccional,) en Sabadell

Terapia del duelo en sabadell

Podemos hacer aflorar energía de donde parece que no queda.

Vimos en el anterior artículo las Tres primeras fases del duelo. También vimos en Terapia para el duelo. Psicoterapia de la pérdida cómo es necesario entender este proceso como un ajuste progresivo a la realidad. Pero este ajuste es, necesariamente, de tipo emocional. Esto quiere decir que toda terapia irá orientada a integrar lo que, emocionalmente, viva la persona. Es preciso tenerlo claro. Pues si bien el sentido común es necesario, no siempre es el mejor asesor en la elaboración de la pérdida.

Veremos a continuación las siguientes etapas del duelo en función de los dos modelos ya señalados anteriormente.

 

Etapas del duelo: La negociación

Para comprender esta etapa del duelo en el modelo de las cinco fases es preciso entender algo esencial. Elisabeth Kübler-Ross, fue una psicoterapeuta que extendió el ámbito de la terapia a los enfermos terminales. Es decir personas que enfrentaban SU propia muerte. Posteriormente extrapoló las etapas del duelo a personas que enfrentan, por ejemplo, el fallecimiento de un ser querido. Pero existen diferencias obvias que examinaremos ahora.

Debemos entender esta etapa como un intento desesperado por evitar la etapa de «desolación o depresión». Aceptar de un modo definitivo la pérdida o la ausencia. Y los intentos en esta etapa del duelo por evitarla son unos cuando el moribundo es uno mismo. Y son muy distintos cuando “el que queda aquí” enfrenta la muerte de un ser querido. Veámoslo de un modo práctico:

 

Etapas del duelo: La negociación al enfrentar la propia muerte

Tras pasar las anteriores etapas del duelo, la persona en estado terminal elabora fantasías. Estas pueden tener que ver con una intervención milagrosa, otras terapias, segundas opiniones etc… Incluso algún tipo de promesa a cambio de….

Negociar el enfrentamiento con la pérdida.

La negociación, una etapa del duelo.

Es un intento de no admitir lo doloroso pero inadmisible, dejar de ser. De nuevo indicar que este tipo de fantasía es normal en esta etapa del duelo. Por supuesto siempre y cuando no se establezca definitivamente.

La cosa cambia cuando la persona enfrenta el fallecimiento de un ser querido. Al haber transitado las anteriores fases, es absurdo ahora pretender que esa persona resucite. Pero sí puede alimentar la esperanza de que, “desde algún lugar” me sigue y cuida. Y aunque, hasta donde sabemos, es una fantasía, no es algo patológico. Siempre y cuando no se ancle definitivamente en esa esperanza. “Sólo” es una de las etapas del duelo.

Pero, como veremos más adelante, puede tomar otro matiz. No olvidemos que esta fase de la negociación tiene una finalidad en sí misma. Y esta no es más que prepararnos para la etapa del duelo más dura. La desolación asociada a la aceptación incondicional de la pérdida y ausencia. Y esta aceptación debe serlo desde la totalidad de la persona.

 

La fase de la negociación ante una separación o divorcio

Veamos ahora otro ejemplo muy habitual, la realidad de una separación o divorcio. Aquí la negociación puede aparecer, aun habiendo transitado las anteriores etapas del duelo. Y es más habitual de lo que creemos. Es el intento de volver a la relación con un “propósito de enmienda”, o con un “hemos cambiado”, etc… Por supuesto son excusas conscientemente bienintencionadas… pero en la mayoría de los casos, eso, excusas.

Algunos autores pretenden que esta fase pueda darse al principio. Es decir durante la negación. Pero existe un matiz importante, en la negociación no existe una negación real del hecho en sí. En este momento lo que existe es una huida del dolor. Y esto puede verse muy fácilmente cuando atendemos a las siguientes etapas del duelo del modelo de siete fases.

 

Etapas del duelo: La culpa

Siguiendo con la metáfora propuesta por Bucay, es la fase en que empieza a coagular la sangre. Es lo que coloquialmente conocemos como la “costra”. Y, del mismo modo que es la sangre la que provoca los coágulos, la culpa es de una materia similar a la rabia. Veamos cómo encaja en las etapas del duelo:

En este momento empezamos a sentirnos culpables por todo. “Por no haberle dicho cuánto la quería”. “O no haberle tratado lo suficientemente bien”. “Por no haber sido suficientemente eficiente en el trabajo antes que me despidieran” “O por no haberle recomendado ir a otro médico”, por… por…

 

Un sentimiento peligroso, la culpa

Pero la culpa es una emoción… contaminada. Para mí es un sentimiento, es decir una emoción más una etiqueta cognitiva o una creencia. Al mismo tiempo, está compuesta de dos emociones básicas, rabia más tristeza. La culpa, en esta etapa del duelo, tiene tres contaminantes básicos:

Omnipotencia.
Crítica.
Evasión.

Etapas del duelo, la culpa

Sentimiento de culpa y duelo.

Si me siento culpable, me acuso a mí mismo (crítica). Y me puedo acusar de, por ejemplo, no haberlo hecho todo lo mejor que hubiera podido. Es decir, parto de la presuposición que en mi mano estaba haber hecho todo lo posible. O sea, un presupuesto de omnipotencia.

Pero mientras me entretengo en esta farsa maquiavélica de la culpa evito el siguiente paso. Evito sentir la impotencia que es lo opuesto a la omnipotencia. Me evado de aceptar definitivamente lo inevitable. La pérdida.

La desolación es la más dura de las etapas del duelo. Todo el proceso emocional hasta ahora has sido una aproximación a la siguiente fase.

Esta culpa puede traer un proceso de masoquismo y victimismo perversamente alambicado. En el que me engullo como un hámster en su noria giratoria. Creo que avanzo, pero… no.

Cómo hemos “engullido” la culpa por ciertos mandatos religiosos (especialmente la tradición judeocristiana) es algo digno de un trabajo enciclopédico. Solamente lo señalo, por supuesto no entraré a fondo en este trabajo sobre las etapas del duelo.

Pero bueno, como decimos en PNL , «todo comportamiento tiene una intención positiva”. Y la intención, como ya he señalado anteriormente es la evasión. El tercer contaminante de la culpa.

 

Culpa, duelo y retroflexión

Antes de pasar a la siguiente etapa del duelo, una última anotación para mentes curiosas. En terapia Gestalt hablamos de un mecanismo de defensa llamado retroflexión. Básicamente es “hacerme a mí mismo lo que no me permito hacer a los demás”.

Por supuesto es un mecanismo del que no nos damos cuenta conscientemente. Esta es la esencia de la culpa, la retroflexión. En otro post hablaré sobre esto, pero para quien quiera investigar es un terreno fascinantemente sorprendente.

 

Etapas del duelo: La tristeza

La tristeza nos lleva al mundo de lo que es. La pérdida definitiva, sea que le encontremos o no sentido. La ausencia del otro que me conecta con mis vacíos internos.

Uno de los impedimentos para aceptar la tristeza es la idea “no puedo soportarlo”. Pero sí, si puedo soportarlo. No vale ahora la infantilización del adulto vestida de victimismo. Pensamientos del tipo “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”. ¿Por qué me ha “tocado” a mí? etc… son la peor compañía.

Etapas del duelo, la tristeza

La tristeza nos pone en contacto con la impotencia.

La tristeza es una emoción básica mediante la cual integramos una pérdida. Como emoción no contiene pensamientos, juicios, etiquetas…. Si la contaminamos con pensamientos la convertimos en un sentimiento recurrente. Puede ser lastima, auto conmiseración, victimismo, sufrimiento… en general sentimientos poco saludables.

Bucay propone la metáfora de la retracción del coágulo de sangre. Este movimiento es, literalmente, volverse hacia dentro. Es el sendero de la tristeza por una pérdida. Volver hacia dentro para enfrentar el temido fantasma de la soledad.

Es la etapa más dura y, a su vez, compartida por ambos modelos de las etapas del duelo. La herida de la ausencia se siente en carne viva. Es probable en esta etapa sufrir alucinaciones. Creer ver, oír, incluso oler… si la falta es la de un ser amado.

Otro tipo de pseudoalucinaciones, en esta etapa del duelo, tienen que ver con la confusión con la realidad. Puede, por ejemplo, traerme al recuerdo la mujer que tanto amé la mirada de una chica que “pasaba por ahí”.

 

Los peligros del duelo no completado en separaciones y divorcios.

Cabe añadir en este ejemplo un problema muy común. No diferenciar a la “chica que pasaba por ahí” con la proyección de la mujer que amé. Si el duelo no se completa (en el caso de las separaciones) puedo creer que me enamoro de alguien. Y la realidad es muy distinta, me enamoro de lo que proyecto en la otra persona. El recuerdo consciente o inconsciente, para bien o para mal de quien ya no está conmigo. Y, por desgracia, veo mucho este problema en consulta.

Está bien que rehaga mi vida afectiva. Pero mejor hacerlo transcurrido un tiempo, el tiempo necesario para elaborar la pérdida. Pues si no lo hago así no recibo realmente a la otra persona que aparece en mi vida. Recibo a quien creo que es en función de mis fantasmas y filtros.

 

Identificación con lo perdido y fecundidad.

Puedo, siguiendo con el ejemplo anterior, sentirme afortunado por haber conocido a esa mujer. Y saber que, con ella, viví el amor. Es el principio de la salida del túnel oscuro de la tristeza. Esta etapa del duelo se le puede llamar la de la fecundidad o la identificación. Empiezo a ver la pérdida como “lo que tuve”. Es decir, el foco de la atención ahora está en lo que disfruté o aprendí con esa persona. Ya no tanto en lo que perdí.

Terapia de la pérdida Sabadell

La identificación con lo perdido pone en evidencia los aprendizajes adquiridos.

La melancolía suele ser el referente básico en esta etapa del duelo. La melancolía es una emoción compuesta de alegría y tristeza. Alegría por lo vivido y tristeza por lo que ya no está. Es un paso sutil, pero importantísimo pues el mundo emocional empieza una lenta transformación.

El peligro de esta etapa es la idealización derivada de la identificación.

Siguiendo con el ejemplo anterior puedo idealizar a mi ex pareja. Pensar que no hay otra mujer como ella. Que no voy a tener esa suerte otra vez.

En esta etapa del duelo es, en parte normal, esta idealización. Nos empuja a salir del pozo de la tristeza.

Amelia Barr lo definió magistralmente con esta frase:

“Todos los cambios están más o menos teñidos con la melancolía porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos.”

Siguiendo con la metáfora de Bucay, esta etapa es la de la reconstrucción tisular. Es decir, por debajo de la costra, el tejido de la piel y, eventualmente, muscular se va regenerando. A su vez, va empujando el coágulo hacia fuera.

Algo nuevo va emergiendo, pero aún necesita desprenderse de algo más.

 

Etapas del duelo: Aceptación y Restablecimiento.

La vida sigue. Es la frase que puede definir mejor que nada este momento. Del mismo modo que en la piel queda la cicatriz, sigue el recuerdo, eso no se borra. Otra cosa es cómo lo vivimos y qué hacemos con él.

La añoranza ya no interfiere en la actividad diaria más allá de los momentos de memoria. Pero suele ser un recuerdo agradecido o, en su caso, no intrusivo.

No obstante esta etapa del duelo precisa de un ulterior trabajo interno.

Creo que Bucay describe magistralmente esta última elaboración. Lo resume en dos palabras: discriminación e interiorización.

Discriminación: Vimos que uno de los peligros de la identificación es la idealización. En el ejemplo propuesto idealizo a la mujer que ya no está conmigo. Pienso que no encontraré otra como ella que me impulse a amar con la misma intensidad. Aquí puedo aprender a diferenciarme, no dejarme perder en la fantasía utópica. No hago mía esa imposibilidad de amar pues reconozco, ahora sí, que la perfección no existe.

Interiorización: Sin embargo, puedo reconocer las enseñanzas que, a su paso, me regaló esa persona, ahora ausente. Valoro, en su justa medida, lo vivido y lo aprendido. Por supuesto entiendo el aprendizaje como algo vital, no exclusivamente conceptual.

En el ejemplo podríamos resumirlo en una frase. “Reconozco en mí los regalos que ella trajo a mi vida. Los reconozco, honro y quiero. Estando en mí, son parte de mí y, a su vez, yo soy más que ellos.”

Etapas del duelo, la aceptación

La aceptación de la pérdida desde todos los niveles del ser

Ahora sí, esta es la última de las etapas del duelo.

Y hasta aquí este artículo por hoy. Hasta el próximo recibe un cordial saludo.

www.josepguasch.com

Anterior entrada relacionada:Las fases del duelo, las tres primeros momentos
Siguiente entrada relacionada: Duelo y rehabilitación de adicciones.

 

 

Etapas del duelo. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Asertividad, liderazgo, terapia de pareja, celos, ludopatía, terapia para el duelo, depresión, etc…) en Sabadell y Terrassa

Psicoterapia del duelo en Sabadell

BLOG


Las fases del duelo: Asimilación de la pérdida, las primeras etapas.

Las fases del duelo. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Hipnosis, PNL, , Terapia Gestalt, Niño interior, Análisis Transaccional,) online y en Sabadell.

 

Los distintos momentos de adaptación emocional a la pérdida

El duelo es proceso de adaptación emocional a la pérdida que contempla varia fases.

Tal y como apunté en el anterior artículo: Terapia para el duelo, psicoterapia de la pérdida, se trata de un proceso de adaptación emocional a una pérdida. Este proceso puede adaptarse a algunas fases del duelo aun cuando lo haga en forma singular y única. Y esta singularidad se refleja tanto en lo emocional como en lo cognitivo. Es decir, en lo que sentimos y lo que nos decimos. En esto último juegan un papel primordial las creencias.

Entender las fases del duelo, nos ayuda comprender una de las características más difíciles de este sendero. Esta es la labilidad emocional. Básicamente se trata de inestabilidad y variaciones bruscas de las emociones.

 

Los dos modelos básicos en las fases del duelo

Existen distintos modelos terapéuticos que explican estas etapas de asimilación de la falta. Básicamente dos.

  • Uno postula siete etapas en la elaboración de la pérdida.
  • El otro establece en cinco las fases del duelo. Este modelo fue propuesto por Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra suiza que se especializó en el cuidado de enfermos terminales.
    En su libro “sobre la muerte y los moribundos” propuso el modelo de las cinco etapas del duelo. A destacar que, inicialmente, este patrón lo observó en personas en fase terminal. Es decir, personas que enfrentaban su muerte. Posteriormente vio que estas etapas se repetían en los familiares que enfrentaban la ausencia del ser querido. Pero, para entender adecuadamente las fases del duelo, quiero destacar algunas salvedades que veremos más adelante.

En este artículo, y el siguiente, veremos en profundidad, estas etapas de elaboración de la pérdida. Para ilustrarlo mejor utilizaré la metáfora propuesta por Jorge Bucay en su libro “El camino de las lágrimas”. En esta obra compara las etapas de sanación de una herida con las fases del duelo.

Fases del duelo – Negación- Incredulidad-Confusión

La negación, una de las etapas de elaboración de la pérdida.

Negación, confusión, perplejidad caracterizan a la primera etapa de la elaboración del duelo.

Este momento, aunque pudiera extrañar a algunos, no tiene nada de insólito, y mucho menos de patológico. Se trata de un mecanismo de defensa ante el dolor, especialmente cuando es intenso y/o inesperado. Puede llevar a un estado de estupor ante la evidencia.

En modo parecido, ante una herida inesperada, el cuerpo libera endorfinas. Las endorfinas son opiáceos naturales que ayudan a aliviar el dolor e inhiben los estímulos nerviosos asociados. De este modo, lo imprevisto de una herida “se toma un tiempo” para ser aceptado. Dicho sea de paso, algunas personas que se autolesionan, inconscientemente lo hacen para liberar el placer que generan las endorfinas.

A su vez, el cuerpo provoca una vasoconstricción momentánea para evitar una brusca hemorragia. Pero esto dura poco, el impasse necesario para asimilar la herida.

En algunas separaciones esta fase del duelo se eterniza. Son los típicos reencuentros “ni contigo ni sin ti”. A veces, con la excusa de “quedar como amigos” existe una disimulada negación a la separación. Reencuentros más o menos fortuitos, muchas veces con relaciones sexuales “como amigos”. Por supuesto está bien quedar como amigos, pero la separación, para ser elaborada, necesita un distanciamiento.

Esta etapa aparece muy marcada en los niños ante, por ejemplo, una muerte. Digamos que el abuelito o la abuelita mueren. Y durante el velatorio, el niño aparece como ausente, incluso con una extraña sensación de normalidad. El principio de realidad, en los niños, es aún algo difícil y lejano.

Esta fase del duelo es compartida por ambos modelos, el de las siete etapas y el de cinco.

 

La segunda etapa del duelo. Regresión

Regresión, la segunda de las fases del duelo

La regresión se caracteriza por una explosión emocional

¿Habéis asistido alguna vez al berrinche de un niño? Pero uno de esos berrinches de verdad, no el lloriqueo manipulativo. Por ejemplo porque le han quitado su peluche favorito. O porque se le cayó el pastel y se lo quitamos de las manos cuando pretende recogerlo del suelo.

Siguiendo con la metáfora de la herida. Ahora, después de la inicial “anestesia”, aparece el dolor. Cuanto más profunda la herida, más dolor.

Esta es la etapa de la desesperación, del llanto explosivo, de la bronca. Aquí la naturaleza emocional necesita expresarse en toda su cruda realidad. No es momento de “razonar” si conoces a alguien en esta fase del duelo. Es momento, simplemente, de soltar y, si te toca acompañar, simplemente estar ahí. Apoyando pero no “razonando”, ni siquiera intentado “suavizar o calmar”. Y si lo vives, date permiso para llorar, patalear, gritar, golpear cojines…

Es una vuelta al niño interior.

En el modelo de 5 fases del duelo, este momento se subsume en el siguiente, el de la rabia. Sin embargo, no es solo rabia lo que puede aparecer en este instante. Es más bien desesperación, una explosión emocional al contacto directo y crudo de la realidad. El modelo de las siete fases del duelo aporta este matiz que no contempla el de las 5 etapas.

 

Segunda (o tercera) fase del duelo. La Rabia

Esta etapa es consensuada por los dos esquemas. Hasta donde yo he comprobado en consulta, la rabia es una de las emociones menos aceptadas en una pérdida. Especialmente si la pérdida es el fallecimiento de un ser querido.

Las fases del duelo en terapia

Rabia, una emoción básica en la elaboración del duelo.

En esencia la rabia parece no tener sentido. Sin embargo su función es la de ir devolviéndonos, poco a poco a la realidad. Las diferentes fases del duelo tienen una misión. Conducirnos paulatinamente a la integración de la realidad de la pérdida. Hacia un momento de desolación. Por esto el proceso es gradual.

Tras la etapa de estupor y de berrinche un paso intermedio es la rabia. Buscamos culpables. Y como culpables puede aparecer cualquiera y cualquier cosa.

En el caso de fallecimiento pueden ser los médicos que atendieron a un ser querido. Incluso a los que quedaron/quedamos en vida. O a las personas que, suponemos pudieron hacer algo más. O a quien sea.

En casos de separación la rabia igual puede ir diversificada. Hacia la expareja, hacia las amistades que, suponemos, la llevaron a separarse. A los padres, a los suegros, a quien sea, también.

Aun cuando entender algo presuponga algo de racionalidad, en este caso no debemos esperar razones coherentes. La rabia cumple una función y su función es la de ir desplegando el proceso del duelo. Por eso podemos enfadarnos con el menos culpable como si fuera con “uno que pasaba por ahí”.

No busquemos “razones razonables” en esta rabia más allá de su función en el proceso de duelo.

Bucay utiliza el símil del sangrado en la herida. Es preciso que la sangre brote antes de empezar a coagular. Algo se ha roto en el cuerpo. Y, paradójicamente, para que empiece el proceso de coagulación es necesario que el cuerpo sangre. Sin sangre no empieza la cicatrización.

La rabia nos va devolviendo, paulatinamente, a la realidad. Nos traslada del arrebato desmedido del niño herido al intento de buscar culpables del adulto. A veces la rabia no se dirige contra personas. Puede dirigirse contra la vida, el destino, mi “mal fario”, o incluso la Divinidad. En ocasiones incluso contra la persona que falleció y nos dejó en el más profundo abandono.

La rabia es una emoción mal vista, he observado que es especialmente rechazada entre mujeres. Supongo que los mandatos del modelo patriarcal tienen su peso.

En cualquier caso, la rabia es preciso acogerla y entenderla como un momento del proceso. No necesariamente “razonable”, pero a veces lo “sensato” no es lo necesario en seres emocionales como somos.

En el siguiente artículo completaremos estas fases del duelo. Hasta entonces recibe un cordial saludo.

 

www.josepguasch.com

Anterior artículo relacionado: Terapia del duelo. Psicoterapia de la pérdida.
Siguiente artículo relacionado: Las etapas del duelo en terapia de acompañamiento emocional

 

consulta de psicoterapia en Sabadell, especialidad en terapia del duelo.

Las fases del duelo. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Ansiedad, acompañamiento y estrategias para adelgazar, dejar de fumar, autoestima, adicciones, etc…). En Sabadell y online.

 

Terapia del duelo Sabadell

BLOG


Terapia para el duelo. Psicoterapia de la pérdida

Terapia para el duelo en Sabadell. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Hipnosis, PNL, , Terapia Gestalt, Niño interior, Análisis Transaccional,) en Sabadell.

Terapia para el duelo en Sabadell

Todo proceso de duelo profundo supone un cambio de identidad.

Cuando pienso en la terapia para el duelo suelo recordar una metáfora. La de la oruga que enfrenta su transformación. Un proceso largo, difícil y doloroso. Y justo cuando la oruga siente que va a morir, descubre que se ha convertido en mariposa.

Una pérdida, cuando es significativa (fallecimiento de un ser querido, separación dolorosa etc…), supone un cambio de identidad. Una redefinición de nosotros mismos ante el mundo y la vida. Otorgar un significado a esa pérdida es la finalidad de la terapia para el duelo.

 

¿Qué es el duelo? Aceptar nuestra naturaleza emocional y vincular

Es un proceso de adaptación emocional a una pérdida. Este proceso puede precisar o no de una terapia para el duelo. En función de lo inesperado de la pérdida, su magnitud e impacto nuestra naturaleza emocional puede necesitar un ritual. El luto, un entierro, el velatorio son ejemplos para adaptar nuestra naturaleza emocional a esa pérdida.

Gestión de las emociones en las pérdidas, consulta en Sabadell

Una de las funciones de las emociones es la relacional.

Es importante entender que, para elaborar adecuadamente esta falta, debemos transitar por un proceso emocional. Y no son, como es de esperar, emociones incómodas, aunque necesarias. Así, algunas de ellas son la confusión con la negación. La rabia y/o la culpa junto con la tristeza. En cualquier caso, el proceso final que debe perseguir la terapia para el duelo es la integración. Esta aceptación no implica el olvido. Implica más bien reconocer las enseñanzas que, a su paso, aprendimos durante ese vínculo, ahora ausente.

Y remarco de nuevo la necesidad de transitar por estas emociones que pueden ser incómodas. Y la necesidad de enfatizar que no existen emociones “negativas” y “positivas”. Nuestro mundo emocional está para cumplir una función adaptativa. Otra cosa distinta es que no sepamos transitar las emociones y sentimientos. Y esto sólo se consigue viviéndolas y no etiquetándolas o negándolas.

Sin embargo, si bien el núcleo de este proceso es emocional, afecta a toda la experiencia de la persona. Es decir que en la terapia para el duelo debemos contemplar también la dimensión corporal y mental. Y, en su caso, la espritual.

Veremos en otro artículo como diferentes modalidades de terapia para el duelo definen esos diferentes momentos.

 

Los duelos no ritualizados durante la pandemia del coronavirus

La incidencia de la pandemia de coronavirus ha imposibilitado, en muchos casos, la elaboración de estos rituales de despedida. Incluso, el riesgo de contagio ha impedido el necesario acompañamiento al enfermo terminal. Esto ha generado una situación de estrés traumático que, junto al confinamiento, han creado un clima social de fatiga pandémica.

Terapia para el duelo, la necesidad de aceptar la pérdida

En el momento de la pérdida vivimos un momento muy difícil. Aceptar la falta o el brusco cambio no deseado requiere una actitud no siempre fácil, la aceptación. Por tratarse de un proceso emocional que implica emociones incómodas, aceptar sólo desde lo racional no suele ser suficiente.

La terapia para el duelo busca integrar la pérdida.

Dejar ir para transformar.

Y es que a menudo irrumpen creencias del tipo: “No puedo vivir sin….” “No puedo ser feliz si me falta…” Y otra creencia aún peor: “No resistiré la tristeza de perder….”. Este diálogo interno, consciente o no, es lo primero que debemos abordar. Es cierto, “será difícil y doloroso vivir sin… pero seguiré viviendo”. Verdad que es difícil y largo atravesar la tristeza, pero algún día se transformará.

En la terapia para el duelo, algunas pautas tienen que ver con la actividad expresiva en lo artístico. Una forma de entender esta actividad la podemos encontrar en metáforas, cuentos y mitos. Estos tienen un profundo impacto sobre el alma. Especialmente los mitos clásicos que presentan historias universales que son comprendidas desde nuestro subconsciente. Uno de los mitos clásicos es el de Orfeo y Eurídice.

 

El mito de Eurídice y Orfeo, una metáfora terapéutica

Orfeo, hijo de Apolo y Calíope, es representante de la música, el canto y la lira. Su amada Eurídice fue mordida por una serpiente, razón por la que murió. Orfeo decidió ir en su busca abriéndose paso a través del Hades. Utilizó para ello su música con la que consiguió sortear los peligros de los condenados del inframundo. Finalmente, encandiló a los mismísimos Hades y Perséfone (en aquel momento compañera de Hades). Estos últimos le concedieron permiso para regresar a Eurídice al mundo de los vivos. Pero, había una condición: Y esta era que, durante el trayecto de vuelta no podía volverse a mirarla.

La impaciencia de Orfeo fue superior y, durante el trayecto de vuelta, se giró para mirar a su amada. El resultado fue que esta se desvaneció para siempre.

 

Qué reflejo tiene el mito en la terapia para el duelo

Aceptar la realidad de la pérdida y transitar el duelo, consulta en Sabadell

Orfeo no supo superar el encantamiento de Hades y Perséfone. Era difícil, no imposible.

Estar “acompañado” de una quimera, una ilusión, es tanto como no estar acompañado. Es lo que le ocurre a Orfeo cuando “rescata” a Eurídice, condenado a no mirarla. Cuando nos atrevemos a mirar realmente a la fantasía, nos damos cuenta que no existe. Orfeo, cuando miró con sus ojos terrenales a, Eurídice vio cómo la fantasía desaparecía.

Esta es la finalidad de la terapia para el duelo. Aceptar la pérdida, y para ello es preciso un proceso emocional. Y este proceso terapéutico tiene diferentes momentos que veremos en otro artículo. Sin embargo debemos tener presente que siempre va encaminado a la aceptación de la pérdida.

Pero aceptar no es solamente entender racionalmente que aquella persona o situación ya no están con nosotros. La aceptación conduce a un estado de concordia con la realidad. Es decir, que las emociones que aparecen durante la terapia para el duelo van amainando poco a poco. Esto no quiere decir olvidar. Es más un estar en paz con lo sucedido, lógicamente para esto hace falta tiempo.

 

¿Y si Orfeo hubiera esperado a mirar a Eurídice hasta llegar al reino de la tierra?

Es obvio que el reino de lo material tiene sus leyes, distintas al mundo de lo sutil. Lo que para el reino de Hades hubiera supuesto que Eurídice volviera a la vida, bien podría ser visto de un modo distinto en el reino de la tierra. Pero… ¿hay un punto de encuentro?

En la terapia para el duelo existe un referente que señala el fin del camino. No del recuerdo, pues ese ya no se va. Pero sí una etapa en la que el recuerdo deviene algo fértil. Generalmente se le llama aceptación. A mí esta palabra me parece semánticamente peligrosa. He visto a muchas personas confundir aceptación con resignación.

Superar una pérdida supone un esfuerzo de adaptación a una nueva realidad.

La realidad de la ilusión y la material pueden encontrarse.

En terapia gestalt hablamos del ajuste creativo. Resumiendo mucho podemos definirlo como la satisfacción de una necesidad de un modo creativo. Pero ¿cómo hacerlo? cuando el entorno (o la realidad física) pudiera parecer estar en contra. ¿Podemos encarnar, traer a la tierra a aquel/la que ya no está con nosotros? ¿O incluso una experiencia o lugar que ya no volveremos a visitar?. Etimológicamente, la palabra encarnar viene del latín “incarnare”, es decir, tomar forma corporal. ¿Y cómo es esto posible cuando lo perdido ya no está en el reino de lo material? Y esto bien puede ser tanto por distancia como por muerte. ¿Existe realmente ese punto intermedio en la terapia para el duelo? Veamos….

 

La terapia para el duelo y el viaje del héroe.

Existe un mito que parece subyacer en todas las culturas. Joseph Campbell lo describió como “El viaje del héroe en su libro “El héroe de las mil caras”. Básicamente nos habla del trayecto de alguien con un propósito de vida. En este trayecto existen distintos tramos. Sin embargo, uno al que creo que no se le da la relevancia que tiene es el último. Le llama “volver a casa”.

Volver a casa después de una aventura no es solamente volver para descansar. Para que tenga un sentido (más allá del descanso) implica el compartir lo aprendido durante el trayecto. Todo viaje supone salir de una zona de comodidad para enfrentar lo nuevo. Y esto es lo que se abre ante una pérdida, lo nuevo sin….

Aceptar la pérdida y quedar en paz con ella.

Aceptar la pérdida supone quedar en paz con nosotros mismos y la vida.

Y es posible adentrarnos en lo nuevo con parte de lo dejado atrás. Del mismo modo que Orfeo hubiera podido recuperar a Eurídice, quizás de otro modo, de la única forma posible. En la terapia para el duelo existe un final fructífero. Cuando aprendemos a integrar en nosotros lo aprendido con esa persona, esa situación, ese lugar… Agradecemos su paso por nuestra vida. Y en el agradecer, compartir como se nos ocurra el regalo que tuvimos la suerte de vivir. Y así, en el mito, redimiremos o Orfeo y reviviremos a Eurídice.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo,

www.josepguasch.com

 

Siguiente artículo relacionado: Las fases del duelo, las primeras etapas.

 

Te invito a participar en mi blog ampliando ideas. Por ejemplo, aportando sugerencias o compartiendo tus dudas en el apartado al pie del mismo.

¡¡Ah!!, y si te ha gustado y te apetece, te invito a compartir el artículo. También comentar y/o puntuar con las estrellas en el resumen que encontrarás más abajo.

Estás interesad@ en un programa personalizado de coaching y/o psicoterapia? ¡Contacta conmigo sin compromiso!:

Teléfono: 615.56.45.37 – Mail: jspguasch@gmail.com Web: Formulario de contacto

Si lo deseas, puedes recibir cómodamente mi News Letter con todos los artículos del blog. También, actividades, promociones e información interesante y práctica: – Sí quiero recibir la News Letter

Si conoces a alguien que pudiera estar interesado, en esta información, siéntete libre para compartirla.

 

Icono de facebook de coaching y psicoterapia Sabadell

 

 

Terapia para el duelo en Sabadell. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Asertividad, liderazgo, terapia de pareja, celos, ludopatía, depresión, etc…) en Sabadell y Terrassa