Como sanar las heridas del alma. Josep Guasch, psicoterapia y coaching en Sabadell y online. Formación práctica de coaching y pnl en Sabadell

El carácter pretende protegernos de lo que interpreta como peligro.
Sanar las heridas del alma no significa borrar el pasado ni dejar de sentir dolor de un día para otro. Es un proceso de autoconocimiento y cambio en el que aprendemos a reconocer cómo determinadas experiencias siguen influyendo en nuestras emociones, creencias, relaciones y comportamientos.
En este artículo propongo abordar ese proceso desde cuatro aspectos: tomar conciencia de los patrones que se repiten, aprender a expresar y regular las emociones asociadas, explorar el perdón y el autoperdón cuando resulten útiles, y desarrollar nuevas formas de actuar más coherentes con la persona que queremos ser.
Utilizo la expresión “heridas del alma” como una forma de referirme a experiencias emocionales dolorosas y a las huellas que pueden dejar en nuestra vida. No constituye por sí misma un diagnóstico psicológico ni significa que toda experiencia dolorosa sea un trauma clínico.
Vimos en el anterior artículo (Las heridas del alma) el modelo propuesto por Lise Bourbeau. Postula que las experiencias negativas de la infancia pueden dejar cicatrices emocionales profundas. Estas, finalmente, condicionan nuestra personalidad y relaciones en la edad adulta.
Cada una se asocia con una máscara o mecanismo de defensa que la persona adopta para protegerse del dolor. Pero a la larga esta máscara puede ser contraproducente. Por ejemplo, la persona con el trauma de rechazo puede volverse dependiente de la aprobación de los demás. Por este motivo es importante aprender cómo sanar las heridas del alma.
El modelo se llama «heridas del alma» porque estas experiencias negativas impactan no solo la mente, sino también el nivel emocional y espiritual. Sanar estos traumas implica un proceso de autoconocimiento, perdón y desarrollo personal para liberarse de las máscaras. Y, de este modo, vivir con mayor autenticidad y bienestar.
Cómo sanar las heridas del alma pautas terapéuticas comunes.
Aprender a sanar los traumas del alma requiere seguir un proceso terapéutico flexible pero pautado. De esta manera la terapia surte un efecto profundo y duradero. No existe un recorrido único para todas las personas. De forma orientativa, podemos organizar este proceso alrededor de cuatro aspectos que suelen relacionarse entre sí. Para optimizar el viaje es recomendable seguir estos pasos, preferentemente en este orden:
1.- Conciencia.
2.- Expresión.
3.- Perdón y auto perdón.
4.- Compromiso y nuevas pautas de actitud y conducta.
Sanar las heridas del alma es un viaje de autodescubrimiento y auto curación, es decir, se trata de un proceso. No podemos decir que existe un principio y un final. Es más bien un recorrido en espiral alrededor de un centro, tu autenticidad.
Aprender cómo sanar las heridas del alma es, a la vez, terapia y autoconocimiento.
Así pues, no se trata de una psicoterapia de tipo «remediativo». Es decir solamente centrada en el síntoma. Es también una aproximación profunda a las raíces del trauma.
Veamos a continuación algunas pautas para sanar estos traumas emocionales siguiendo el anterior esquema:
La importancia de la conciencia en terapia.

Autoconocimiento como paso previo para sanar.
El primer paso para aprender como sanar las heridas del alma es la conciencia. La autoconciencia nos conduce al reconocimiento y la reconciliación. Esto es posible cuando examinamos las experiencias bajo el punto de vista de la intención positiva. Puedes leer más sobre esto en mi artículo (El principio de intención positiva en PNL).
Aprendemos a sanar estos traumas siguiendo su rastro desde el presente al pasado. En el presente reconocemos los síntomas que dificultan nuestro quehacer diario (ansiedad, depresión, adicciones, agorafobia, procrastinación etc.… ). Pero para sanar este dolor emocional es importante liberar sentimientos y emociones no expresadas en su momento. La teoría polivagal ofrece una explicación sobre cómo funciona este mecanismo de represión.
Como sanar las heridas del alma con la autobiografía emocional.
Se trata de escribir acerca de tres experiencias vitales:
– Nuestro pasado. Aquí accedemos a lo que recordamos de nuestro pasado y fue significativo emocionalmente:
Lo que reconocemos como experiencias positivas nos puede servir para tomar conciencia de nuestros recursos.
Las dificultades presentes pueden ofrecernos pistas para explorar experiencias anteriores que quizá estén relacionadas con algunos de nuestros patrones actuales.
De este modo comprendemos mejor lo que nos obstaculiza en el presente. Y, por supuesto, nos da claves para solucionarlo.
Ambas categorías, en distintos momentos de la terapia, son significativas para curar el trauma.
– Nuestro presente. Examinar los comportamientos o bloqueos que queremos transformar porque nos incomodan o nos impiden avanzar. Es importante reconocerlos, identificarlos e, incluso, ponerles nombre. Para sanar las heridas del alma debemos tener conciencia de cómo nos afectan en nuestro día a día.
– Nuestros objetivos. Aquí debemos tomar conciencia tanto de los objetivos conseguidos como de aquellos en los que nos bloqueamos reiteradamente.
De los primeros adquirimos conciencia de nuestros recursos. De los segundos del alcance y repercusiones de nuestros bloqueos.
Además de esta biografía, la PNL ofrece un trabajo de conciencia mediante diferentes inventarios. Algunos de ellos son los llamados modelos SOAR, ROLE, SCORE entre otros. En otro artículo me extenderé sobre estos modelos útiles para adquirir conciencia. Y, cuando proceda, servir como material para explorar determinadas experiencias dentro de un proceso terapéutico.
Si al revisar determinadas experiencias aparecen emociones muy intensas, recuerdos difíciles de manejar o un malestar que te desborda, no es necesario forzarte a continuar por tu cuenta. En esos casos puede ser más adecuado realizar esta exploración con apoyo profesional.
Expresión, sanar el dolor emocional.

Inteligencia emocional y comunicación asertiva.
Para aprender cómo sanar las heridas del alma debemos liberar el dolor reprimido.
Las experiencias emocionalmente difíciles pueden seguir influyendo en la manera en que reaccionamos ante determinadas situaciones. Algunos recuerdos o circunstancias pueden activar emociones intensas, pensamientos automáticos o respuestas corporales de estrés.
Por eso, además de comprender intelectualmente lo sucedido, puede ser útil aprender a reconocer las emociones y sensaciones corporales que aparecen en el presente, expresarlas de forma segura y desarrollar recursos para regularlas.
No se trata necesariamente de “liberar” una emoción almacenada literalmente en algún lugar del cuerpo, sino de aprender a reconocer y manejar las respuestas emocionales y corporales que determinadas experiencias pueden seguir provocando.
Expresar creativamente los asuntos pendientes es el segundo paso necesario.
En la terapia polivagal, que describe cómo respondemos a las situaciones de estrés, es de especial importancia desarrollar la conciencia corporal.
Puedes, si lo deseas, ahondar algo más en la teoría polivagal de la que he añadido un enlace más arriba.
La terapia del dolor original libera estas emociones reprimidas. Se llama así porque este dolor emocional es la fuente primaria o inicial de una dificultad en el presente. Pero ¿por qué es necesario para aprender cómo sanar las heridas del alma revivir este dolor?
El trauma funciona de un modo similar a lo que, en otro contexto, se llama virus mentales. En el bien entendido que el concepto «virus mental» es una metáfora. Esta describe cómo determinados patrones de pensamiento, creencias o respuestas parecen activarse automáticamente. Y en su emergencia pueden entrar en conflicto con nuestros objetivos conscientes.
En mi artículo “virus mentales qué son y cómo nos afectan” escribo:
(La -metáfora- virus mentales) “los describe como partes del inconsciente aisladas del resto del sistema nervioso. Visto de otra manera, circuitos neuronales que tienen un funcionamiento autónomo. Es decir sus propios criterios, creencias, idiosincrasia etc. El aislamiento de los virus mentales hace que estos operen al margen del resto del psiquismo. Incluso dotando a su actividad un propósito que bien pudiera parecer opuesto al sentido común”.
Esta es otra forma de hablar de un trauma. Una experiencia cuya carga emocional queda aislada y no integrada en el resto de la vida psicológica.
Las terapia Gestalt, terapia del niño interior, así como las prácticas de inteligencia emocional pueden liberar parte de este dolor.
Perdón y auto perdón.
Para aprender cómo sanar las heridas del alma es importante dejar un espacio al perdón. El perdón tiene dos aristas:
– En primer lugar aprender a perdonarte a ti mismo
– En segundo lugar aprender a perdonar a otras personas implicadas. Habitualmente los padres.

Perdonar libera emocionalmente.
Es importante destacar que el perdón no significa justificar el daño causado ni olvidar. Es más bien liberarte de la carga emocional adherida a la condena. Tal y como escribí antes sanar las heridas del alma requiere comprender el concepto de intención positiva. En este sentido, la máscara, como mecanismo de defensa, cumple con una intención protectora.
A pesar de que el perdón suele ser un proceso orgánico, a veces es necesario darle un empujón. Existen prácticas específicas tanto en terapia Gestalt como en PNL para propiciarlo.
Algunas propuestas de la terapia Gestalt son:
– La expresión plena de los sentimientos de dolor y enojo.
– La asunción de la propia responsabilidad en el suceso o situación que se condena.
– Explorar el resentimiento y las creencias adheridas.
– Centrarse en el presente más que en el pasado.
– El trabajo con polaridades (simplificando mucho “la parte buena y la mala”)
La PNL propone otras líneas de trabajo, por ejemplo:
– El trabajo con submodalidades.
– El reencuadre y contextualización de la experiencia.
– La disociación terapéutica.
– La experiencia y resignificación de las experiencias primarias (Reimpronta).
– Y el trabajo con el cambio de creencias.
Por supuesto son solamente algunas sugerencias. Y, sobre todo, recuerda:
El perdón nos libera de la carga emocional adherida a la condena.
El acto de perdonar genera una liberación emocional, más allá de la implicación moral o ética asociada. De tal manera que, no solamente tendremos relaciones más sanas. También implica una mejora en la salud mental/emocional. Puede disminuir los síntomas de ansiedad, estrés e incluso depresión.
Y no solamente eso. Recientes estudios han evidenciado efectos beneficiosos a nivel fisiológico. Por ejemplo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, disminuye la presión arterial y una mejora en la salud cardiovascular.
Como entiendo que pueden sorprender estas afirmaciones, adjunto enlaces a dos artículos que (entre otros) citan fuentes científicas:
El perdón y tu salud, los beneficios según la ciencia.
Si quiero sanar debo perdonar (Revista chilena de neuro psiquiatría)
Si estás interesado/a puedes consultar más referencias al final de este artículo (1)
Compromiso y nuevas pautas de actitud y conducta.
Sanar el dolor emocional derivado de experiencias traumáticas significa desactivar el anclaje de las respuestas inadaptadas. No obstante no hay que olvidar que estas ya han generado unas pautas de actitud y conducta que hay que cambiar. Aprender cómo sanar las heridas del alma también implica esta orientación al cambio. Pero esta vez ya sin la carga del trauma disociado.
Algunas habilidades y prácticas necesarias involucran el cambio de hábitos. Pero también la transformación de creencias y la adquisición, o actualización, de nuevas capacidades. Este proceso final ayuda a incorporar nuevas decisiones, comportamientos y una vida más coherente con la persona que uno quiere ser.
Cómo sanar las heridas del alma con distintas terapias.
No todas las aproximaciones que se utilizan para trabajar el malestar emocional parten de los mismos supuestos. La elección de una intervención debería depender del problema concreto, su intensidad, las preferencias de la persona y la valoración del profesional.
Cada terapia tiene su enfoque y técnicas específicas, pero todas buscan facilitar un proceso de sanación y desarrollo personal. A continuación describo algunos enfoques que utilizo o que pueden aparecer en este ámbito, diferenciando su propósito y alcance.
Terapia Gestalt: Esta terapia se enfoca en el autoconocimiento a través de la experiencia presente y la responsabilidad. Promueve la conciencia de los sentimientos, comportamientos y creencias que bloquean el crecimiento personal. Es de vital importancia en las fases 1 (conciencia) y 2 (expresión).
Programación Neurolingüística (PNL): La PNL puede ser útil para reprogramar las respuestas emocionales y cognitivas asociadas con las heridas pasadas.
Utiliza recursos como el reencuadre, el trabajo con representaciones subjetivas y la revisión de creencias y patrones.
De especial relevancia para las fases 3 (perdón) y 4 (nuevos comportamientos).
Hipnosis Ericksoniana: Puede facilitar el cambio al ayudar a la persona a encontrar recursos internos y soluciones creativas para superar las heridas emocionales. También a detectar experiencias reprimidas que pudieran no ser conscientes.
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Promueve la aceptación de las emociones y pensamientos difíciles sin luchar contra ellos. Al mismo tiempo se compromete con acciones que están alineadas con los valores personales. Esto puede ayudar a sanar las heridas emocionales desde una comprensión profunda que facilita el perdón.
Terapia del Niño Interior: Se enfoca en sanar las heridas de la infancia que aún residen en el “niño interior”. A través de esta terapia, se pueden resolver traumas pasados y promover la curación emocional. Por supuesto, la figura del «niño interior» debe entenderse como una metáfora. Se refiere dos aspectos importantes:
1.- Vivencias dolorosas de la infancia no superadas.
2.- Y , precisamente por no haber sido superadas, afectan a la vida del adulto.
Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR): Es una psicoterapia estructurada y focalizada en el trauma. Trabaja con recuerdos traumáticos mediante un protocolo de varias fases que incluye estimulación bilateral. Cuenta con respaldo en guías clínicas para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT).
No obstante, que EMDR cuente con evidencia para el TEPT no significa que cualquier experiencia que denominemos coloquialmente “herida del alma” constituya un TEPT ni requiera este tratamiento. La valoración debe hacerse según el problema concreto de cada persona.
Es importante trabajar con un terapeuta cualificado que pueda guiar a la persona a través del proceso terapéutico más adecuado para sus necesidades individuales.
FAQs Preguntas frecuentes sobre cómo sanar las heridas del alma
¿Qué significa sanar las heridas del alma?
Sanar las heridas del alma no significa borrar lo ocurrido. Implica aprender a reconocer cómo determinadas experiencias emocionales siguen influyendo en el presente y desarrollar nuevas maneras de relacionarnos con nuestros pensamientos, emociones, necesidades y relaciones.
¿Cuánto tiempo se tarda en sanar una herida emocional?
No existe un plazo universal. Depende de la experiencia vivida. De cómo afecta actualmente a la persona, de sus recursos, su entorno, el apoyo disponible y, cuando existe un problema psicológico específico, de sus características. La recuperación tampoco tiene por qué ser un proceso lineal.
¿Se pueden sanar las heridas emocionales sin terapia?
Algunas personas pueden elaborar experiencias difíciles mediante sus propios recursos, relaciones de apoyo y procesos de autoconocimiento. En otros casos, especialmente cuando el malestar es intenso, persistente o interfiere significativamente en la vida cotidiana, puede ser recomendable contar con ayuda profesional.
¿Es necesario perdonar para sanar?
El perdón es recomendable y puede ser significativo para algunas personas. Sin embargo, no constituye un requisito universal para recuperarse de una experiencia dolorosa. Tampoco implica justificar lo ocurrido, olvidar el daño ni reconciliarse con quien lo causó.
¿Cómo saber si una herida del pasado todavía me afecta?
Puede merecer la pena explorarla cuando observamos patrones que se repiten. Pueden ser reacciones emocionales intensas ante determinadas situaciones, evitación, dificultades recurrentes en las relaciones o pensamientos y recuerdos que generan un malestar significativo. Estas señales por sí solas no establecen un diagnóstico.
¿Qué terapia puede ayudar a tratar experiencias traumáticas?
Depende del problema, de la sensibilidad de la persona y de la valoración profesional. Las modalidades terapéuticas que he expuesto en este artículo me devuelven resultados óptimos. Cuando existe trastorno de estrés postraumático (TEPT), algunas psicoterapias focalizadas en trauma cuentan con suficiente respaldo. Esto no significa que toda “herida emocional” sea un trauma clínico o un TEPT.
Conclusión: reconciliarte contigo mismo.
Aprender cómo sanar las heridas del alma es un proceso que requiere tiempo, esfuerzo y paciencia. No tengas miedo de pedir ayuda si la necesitas.
Como psicoterapeuta, te puedo acompañar en este proceso de sanación:
- A identificar tus particulares heridas emocionales.
- Tendrás un espacio seguro para expresar tus emociones.
- Aprenderás herramientas para desarrollar nuevas habilidades y patrones de comportamiento.
- Te acompañaré en el camino hacia el perdón y la transformación.
Con el apoyo adecuado, puedes aprender a relacionarte de otra manera con experiencias dolorosas del pasado, desarrollar nuevos recursos y avanzar hacia una vida más coherente con tus necesidades y valores.
Si lo deseas, puedes contactar conmigo a través de:
- Mail: jspguasch@gmail.com
- Teléfono / WhatsApp: 615.56.45.37
- Enlace de contacto: Sí, quiero aprender a sanar mis emociones.
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Josep Guasch, psicoterapia y coaching
C/ Les Valls 28; 4º-5ª
08201 Sabadell
También visitas online.
Hasta la próxima
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(1) De acuerdo con los hallazgos de Lawler et al. (2003), las personas con una mayor disposición a perdonar muestran una recuperación hemodinámica más eficiente…» o «El estrés crónico por rencor eleva el riesgo coronario, afectando directamente los índices de colesterol (Friedberg et al., 2009).
- (Estudio de presión arterial y recuperación en PubMed):
Lawler, K. A., Younger, J. W., Piferi, R. L., Billington, E., Jobe, R., Edmondson, K., & Jones, W. H. (2003). A change of heart: Cardiovascular correlates of forgiveness in response to interpersonal hurt. Journal of Behavioral Medicine , 26(5), 373–393. doi.org - (Estudio en pacientes con enfermedad coronaria en PubMed):
Friedberg, J. P., Suchday, S., & Srinivas, V. S. (2009). Relationship between forgiveness and psychological and cardiovascular health in coronary artery disease patients. Journal of Behavioral Medicine, 32(6), 509–519. doi.org - (Institución médica – Johns Hopkins):
Johns Hopkins Medicine. (s.f.). Forgiveness: Your health depends on it. Johns Hopkins Medicine Health Library. hopkinsmedicine.org - (Estudio sobre el perdón rasgo y presión arterial diastólica):
Lawler-Row, K. A., Karremans, J. C., Scott, C., Edlis-Matityahou, M., & Edwards, L. (2008). Forgiveness, physiological reactivity and health: The role of self-esteem and levels of state forgiveness. International Journal of Psychophysiology, 68(1), 51–58. doi.org
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