¿Por qué repetimos patrones de conducta? Psicoterapia Sabadell y online. Terapia de guion de vida y patrones compulsivos. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach. ¡Novedad!, curso práctico de PNL y coaching en Sabadell

La compulsión nos engulle en un sin sentido.
Los patrones de conducta son formas de pensar, sentir y actuar que tendemos a repetir ante determinadas situaciones. Algunos nos resultan útiles; otros pueden llevarnos una y otra vez a respuestas que ya no deseamos. Identificar qué activa el patrón, qué necesidad cumple y qué consecuencias tiene es un primer paso para comprenderlo y empezar a responder de una manera diferente.
Seguramente alguna vez te has preguntado: «¿Por qué vuelvo a hacer lo mismo si sé que no me conviene?». A veces incluso reconocemos perfectamente una conducta y, sin embargo, volvemos a repetirla.
Esto ocurre porque saber racionalmente que una respuesta no nos beneficia no significa que hayamos modificado todos los procesos que la mantienen. En nuestros patrones pueden intervenir el aprendizaje, las experiencias anteriores, nuestras creencias, las emociones, las consecuencias que obtenemos y la forma en que hemos aprendido a responder ante determinadas situaciones.
¿Qué son los patrones de conducta?
Podemos entender un patrón de conducta como una forma de responder que aparece de manera recurrente ante situaciones similares. No se limita necesariamente a una acción: puede incluir lo que pensamos, lo que sentimos, la manera en que interpretamos lo que sucede y, finalmente, cómo actuamos.
Por ejemplo, una persona puede encontrarse ante un conflicto, anticipar que expresar lo que piensa provocará rechazo, sentir miedo y evitar la conversación. Si esta secuencia se repite en diferentes situaciones, podemos empezar a reconocer un patrón.
Por tanto, un patrón puede observarse como una secuencia:
Situación → interpretación o pensamiento → emoción → respuesta → consecuencia.
Y no todos los patrones de conducta son negativos. Muchos nos permiten desenvolvernos eficazmente sin tener que decidir desde cero cómo actuar ante cada situación. El problema aparece cuando una respuesta que hemos aprendido y automatizado deja de resultarnos útil y, aun así, seguimos repitiéndola.
¿Por qué repetimos patrones de conducta?
No existe una única explicación aplicable a todas las personas. Un patrón puede haberse aprendido mediante la experiencia, haberse reforzado porque en algún momento produjo un resultado útil o estar relacionado con creencias y formas de afrontar determinadas emociones.
Pensemos, por ejemplo, en alguien que evita expresar desacuerdo porque teme el conflicto. Evitarlo puede reducir su malestar inmediatamente. Esa consecuencia puede favorecer que vuelva a utilizar la misma respuesta la próxima vez. A corto plazo obtiene tranquilidad; a largo plazo puede encontrar dificultades para poner límites o expresar sus necesidades.
También podemos repetir determinadas respuestas porque encajan con las ideas que hemos construido acerca de nosotros mismos, los demás y el mundo. Algunas de estas creencias se forman durante experiencias significativas de nuestra historia personal.
Distintas escuelas psicológicas y psicoterapéuticas explican estos procesos desde perspectivas diferentes. Más adelante veremos algunas de ellas, entre las que se encuentran el análisis transaccional y su concepto de guion de vida, la terapia Gestalt y determinados enfoques transgeneracionales.
Ejemplos de patrones de conducta repetitivos
Los patrones repetitivos pueden manifestarse de formas muy diferentes. Algunos ejemplos cotidianos pueden ser:
- evitar conversaciones difíciles aunque sepamos que el problema continuará;
- buscar constantemente la aprobación de otras personas antes de tomar decisiones;
- postergar tareas por miedo a equivocarnos;
- reaccionar defensivamente ante determinadas críticas;
- tener dificultades para establecer límites;
- elegir repetidamente relaciones o situaciones con características parecidas;
- abandonar determinados proyectos cuando aparece inseguridad;
- asumir responsabilidades ajenas y relegar sistemáticamente las propias necesidades.
Una conducta aislada no constituye necesariamente un patrón. Lo que nos interesa observar es la repetición de una secuencia en situaciones similares y las consecuencias que produce.
¿Cómo saber si estoy repitiendo un patrón?
Una buena forma de empezar es sustituir la pregunta «¿qué me pasa?» por preguntas más concretas:
- ¿En qué situaciones suele aparecer?
- ¿Qué pienso o me digo justo antes?
- ¿Qué emoción aparece?
- ¿Qué hago habitualmente a continuación?
- ¿Qué consigo inmediatamente actuando así?
- ¿Qué consecuencias tiene después?
- ¿En qué otras situaciones de mi vida ocurre algo parecido?
Este pequeño ejercicio no pretende establecer un diagnóstico. Su finalidad es observar la secuencia con mayor claridad.
A menudo solo somos conscientes del último elemento: «otra vez me ha ocurrido lo mismo». Examinar los pasos anteriores puede ayudarnos a descubrir que aquello que parecía inevitable contiene pensamientos, emociones y decisiones que hasta entonces pasaban inadvertidos.
¿Cómo podemos cambiar un patrón de conducta?
El primer objetivo no tiene por qué ser eliminar inmediatamente la conducta. Antes necesitamos comprender cuándo aparece, qué la mantiene y qué función desempeña.
Podemos empezar por:
- identificar las situaciones que activan la respuesta;
- reconocer pensamientos, creencias y emociones asociados;
- observar qué beneficio o alivio proporciona a corto plazo;
- valorar sus consecuencias a medio y largo plazo;
- plantear una respuesta alternativa concreta;
- practicarla y observar qué ocurre.
Cambiar un patrón arraigado puede requerir tiempo. Comprender intelectualmente lo que hacemos y responder de otra manera son procesos distintos.
Cuando una conducta repetitiva genera un malestar importante, afecta a las relaciones o a la vida cotidiana, o resulta especialmente difícil de modificar, puede ser conveniente valorar la ayuda de un profesional cualificado.
Y aquí aparece otra pregunta: ¿de dónde proceden esos patrones?
Las distintas escuelas terapéuticas no ofrecen exactamente la misma respuesta. A continuación veremos algunas perspectivas que han intentado explicar por qué repetimos determinadas formas de interpretar, sentir y actuar.
Patrones repetitivos, hábitos y compulsiones no son lo mismo
Vimos en el artículo anterior la influencia de dos elementos, a menudo inconscientes, que dirigen nuestra conducta. Los actos compulsivos y las necesidades no resueltas. Los primeros una consecuencia de lo que Freud llamaba Neurosis obsesiva y su hipótesis acerca de la causa original. Posteriormente, a principios de 1970, el término se modificó por el hoy conocido como Trastorno Obsesivo Compulsivo (T.O.C). Esta fue la primera respuesta a la pregunta «¿Por qué repetimos patrones de conducta?»
La terapia Gestalt, con su particular distanciamiento de los diagnósticos tipificados, aporta algo nuevo. Una aproximación acerca de la etiología del “trastorno” obsesivo-compulsivo que le otorga dirección y sentido. Seguimos con la serie de artículos dirigidos a responder la pregunta: ¿Por qué repetimos patrones de conducta?
Sin embargo es necesario precisar que una conducta repetitiva no implica por sí misma un TOC.
Veremos en este artículo, especialmente, las hipótesis formuladas por el Guion de Vida y las terapias transgeneracionales. El guion de vida es una propuesta que popularizó el Análisis Transaccional. En cuanto a las segundas veremos las tres grandes modalidades de intervención terapéutica.
En cualquier caso, todas las modalidades terapéuticas que responden a esta pregunta trabajan con el núcleo esencial. El sistema de las creencias que nos encierran y limitan.
¿Por qué repetimos patrones de conducta? El guion de vida
Desde la perspectiva del Análisis Transaccional, una de las explicaciones de la repetición de patrones se encuentra en el concepto de guion de vida.
Desde esta visión todas (o casi todas) las personas vivimos en lo que se conoce como un guion de vida. El guion de vida nos coloca como unas gafas de colores que hace que interpretemos la realidad de un modo personal. Y esto es así en función de lo que llamamos mandatos del guion.
Por supuesto estos mandatos son inconscientes. Y se van configurando en nuestro interior sobre la estructura de lo que vivimos durante dos periodos de vida:
– En primer lugar, y muy especialmente, durante la primera infancia.
– A continuación durante la adolescencia.

De pequeños tomamos «decisiones» que construyen el guion de vida.
Se trata de momentos vitales delicados, por diferentes motivos, pero que nos hacen muy influenciables. En estos momentos se establece la estructura que moldea la posterior repetición de patrones de conducta.
Nuestro guion orienta nuestra atención hacia aspectos de la realidad, obvia otros e incluso distorsiona otros hechos. Como consecuencia final construimos generalizaciones sobre “lo que nos pasa”. Así pues se trata de un argumento vital que dirige el modo en que percibimos la realidad.
Consecuentemente, esta percepción sesgada de la realidad origina una actitud y unas creencias. Finalmente esta actitud y creencias configuran unas elecciones y un determinado comportamiento.
He resumido sucintamente el proceso que responde a la pregunta: ¿Por qué repetimos patrones de conducta? según la teoría del guion de vida.
El Guion en acción. Los patrones se van afianzando.
Todo estos pasos obedecen a dinámicas inconscientes que se instalan en nuestro interior, como ya he señalado antes, desde muy pequeños. Y es precisamente por esta dinámica inconsciente que ocurren dos cosas:
– Sin darnos cuenta hacemos elecciones y repetimos actitudes y conductas.
– Estas elecciones, como están influenciadas por el guion, generan situaciones acorde con los mandatos del mismo. Así pues se afianza una especie de bucle que se repite con diferentes personajes pero con una misma esencia. De este modo aparece eso que algunos llaman “profecías auto cumplidas”.

Las profecías auto cumplidas se estructuran sobre el argumento del guion de vida.
Son procesos inconscientes que repetimos por una necesidad básica de coherencia impulsada por el subconsciente personal. Existen incluso frases y coletillas populares que nos remiten a esto: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, “lo que se ha hecho de siempre (toda la vida)” etc.…
Ver y salir de estos roles no es algo fácil, precisa, casi siempre, un trabajo terapéutico. Esta es una respuesta generalizada a la pregunta: ¿Por qué repetimos patrones de conducta? según la teoría del guion de vida.
¿Cómo explican los enfoques transgeneracionales la repetición de patrones?
Los enfoques denominados transgeneracionales interpretan algunos patrones actuales a partir de la historia y las dinámicas familiares de generaciones anteriores. Dentro de este amplio grupo existen propuestas diferentes, como la psicogenealogía, la metagenealogía y las constelaciones familiares.
Conviene distinguir estas interpretaciones de los modelos psicológicos respaldados por mayor evidencia empírica. En este apartado las presento como marcos teóricos y terapéuticos desarrollados por sus respectivos autores, no como una explicación científica demostrada de por qué todas las personas repetimos patrones de conducta.
En la actualidad tres son las grandes modalidades: Psicogenealogía, meta genealogía y constelaciones familiares. Con algunas diferencias las tres buscan la respuesta en las heridas familiares. Ninguna de estas propuestas terapéuticas son incompatibles con la hipótesis del guion de vida ni la ofrecida por la terapia Gestalt.
La respuesta de la psicogenealogía
Ann Anceline Schützenberger fue la precursora de esta modalidad de terapia, la psicogenealogía. Psicóloga de formación psicoanalítica incluyo la visión transgeneracional en su praxis terapéutica. Ideó el método del genosociograma. Básicamente se trata de un árbol genealógico en el que señalar las fechas especialmente relevantes. Tanto para “bien” como para “mal”.
Estas fechas relevantes suelen ser indicadores de sucesos que transcurren paralelamente en el tiempo. Así, una de sus primeras clientas desarrolló un cáncer a la edad de 35 años, a la misma edad que su madre. Es lo que ella llamó el síndrome del aniversario que incluye las lealtades familiares. Procesos todos de origen inconsciente.

Según la psicogenealogía, las lealtades familiares las transmite la madre embarazada al feto.
Así la respuesta a ¿Por qué repetimos patrones de conducta? se fundamenta en la existencia de una memoria transgeneracional. Según Schützenberger el feto, en el útero materno, sueña lo mismo que la madre. Es a través del mundo onírico que recibe las influencias del inconsciente familiar.
A efectos prácticos conviene señalar que Schützenberger delimita este trabajo a encontrar la respuesta a la pregunta ya señalada: ¿Por qué repetimos patrones de conducta? Es decir, se trata de una investigación preliminar que señala por dónde debe ir el posterior proceso terapéutico.
En puridad, la psicogenealogía es más una metodología de investigación que una praxis terapéutica. La terapia, por decirlo así, viene después. Sin embargo muy orientada ya por lo descubierto en el proceso previo.
Jodorowsky la Meta genealogía
Autor controvertido y debatido en la comunidad psicoterapéutica. Jodorowsky viene del mundo del teatro. También utiliza el árbol genealógico como la base de su investigación. Para Jodorowsky llevamos inscrito el árbol en el cuerpo tanto como en lo mental y emocional.
El fundamento de su praxis estriba en la frase “Yo soy toda mi familia”. Esto conlleva consecuencias sistémicas de gran calado (siempre según Jodorowsky). Sostiene que cuando una persona del sistema familiar adquiere y resuelve un conflicto, todo el sistema familiar se beneficia.
Según su hipótesis, el saber ¿Por qué repetimos patrones de conducta? ya es de por sí resolutivo. En esto se diferencia de la psicogenealogía. Sin embargo, refuerza el proceso terapéutico con lecturas de tarot y rituales simbólicos. Es lo que él llama “psicomagia”, práctica intrínsecamente ligada a su Meta genealogía.
Bert Hellinger y las Constelaciones Familiares.
Bert Hellinger, fue el creador de las constelaciones familiares. De formación teólogo y filósofo ejerció de misionero hasta que abandonó el clero. Se formó en psicoanálisis, dinámicas de grupo y terapia familiar sistémica de donde se inspiró para formar su propuesta terapéutica.

El amor ciego está en la base de la repetición de conductas e historias familiares.
Su formación y vocación espiritual aparece en la esencia de su método cuando otorga un papel predominante al alma. Y aun cuando la vincula a la persona, también la reconoce como ente independiente y con dinámica propia. En su libro “Órdenes del amor” indica explícitamente:
“Este alma consciente que sobrepasa y dirige al individuo, busca y encuentra soluciones que superan, con mucho, aquello que nosotros podemos imaginar…”
Así señala a esta como el agente terapéutico que aporta la solución y también la respuesta a la pregunta ¿Por qué repetimos patrones de conducta?.
El reconocimiento del alma y su intencionalidad, está en el centro de la terapia de constelaciones familiares.
La clave está en lo que Hellinger llamó “amor ciego”. Su dinámica es, idéntica a las “lealtades invisibles” de la psicogenealogía. Se diferencia en su etiología.
El bebé, al nacer, ama incondicionalmente a su padre y madre. Podemos entenderlo como una predisposición del alma. Y también como una estricta función de supervivencia. Este amor sienta las bases de la lealtad incondicional al sistema familiar. Lealtad que va más allá de las vicisitudes relacionales.
Esta lealtad fue llamada por Hellinger “amor ciego”. Así, ya de pequeños, ansiamos secretamente la felicidad de mamá y papá. Y para conseguir esto, el hijo puede llegar a cargar inconscientemente con los problemas paternos. Esto conlleva sacrificios, identificaciones y lealtades invisibles.
Esta dinámica responde a la pregunta: ¿Por qué repetimos patrones de conducta? señalando a problemas del sistema familiar no resueltos. Pero el niño no elige conscientemente estas conductas, vienen condicionadas por el amor ciego. Y se reiteran en la edad adulta.
Preguntas frecuentes sobre los patrones de conducta
Repetir patrones de conducta, que pueden ser incluso muy perjudiciales, es un tema que suscita mucha perplejidad. Para procurar ofrecer algo de claridad abro una sección de preguntas frecuentes. Sirva también como un pequeño resumen de lo expuesto hasta ahora.
¿Qué es un patrón de conducta?
Es una forma de pensar, sentir o actuar que tendemos a repetir ante determinadas situaciones. Un patrón puede incluir la situación que lo activa, nuestra interpretación, las emociones que aparecen, la respuesta que damos y sus consecuencias.
¿Por qué repetimos patrones de conducta?
No existe una única causa. Pueden intervenir el aprendizaje, experiencias anteriores, creencias, emociones y las consecuencias que una conducta ha tenido en el pasado. Una respuesta puede mantenerse, por ejemplo, porque proporciona alivio o seguridad a corto plazo.
¿Todos los patrones de conducta son negativos?
No. Los patrones también nos permiten responder eficazmente a situaciones conocidas. Nos interesa especialmente revisar aquellos que generan malestar, limitan nuestras posibilidades o producen consecuencias que ya no deseamos.
¿Cómo puedo identificar un patrón repetitivo?
Observa qué situaciones se repiten, qué pensamientos y emociones aparecen, cómo respondes y qué consecuencias obtienes. Si una secuencia similar aparece reiteradamente en diferentes momentos, puede ser útil analizarla como un posible patrón.
¿Se pueden cambiar los patrones de conducta?
Muchos patrones pueden modificarse mediante conciencia, aprendizaje y práctica de respuestas alternativas. El proceso y su dificultad dependen de la persona, de la conducta y de los factores que la mantienen.
¿Repetir una conducta significa tener un trastorno psicológico?
No. La repetición de una conducta no constituye por sí sola un trastorno. Si una conducta provoca un malestar significativo, interfiere en la vida cotidiana o genera preocupación, puede ser recomendable consultar con un profesional cualificado.
¿Qué diferencia existe entre repetir un patrón y cometer siempre los mismos errores?
Un error puede ser una decisión o acción concreta cuyo resultado no era el esperado. Un patrón es una secuencia más amplia y recurrente que puede incluir pensamientos, emociones y conductas. Cuando determinados errores aparecen repetidamente en circunstancias similares, puede ser útil preguntarse si forman parte de un patrón de conducta.
Conclusión ¿Es posible modificar nuestros patrones de conducta?
Cada escuela terapéutica formula su modalidad de intervención. Algunas hacen más énfasis en responder a ¿Por qué repetimos patrones de conducta? Otras, sencillamente, plantean modificar estos guiones vitales. Cada persona es diferente, y en función de sus inquietudes internas únicas, puede prevalecer una u otra orientación.

Conocer nuestra biografía emocional y familiar para reconciliarnos con ella y nosotros.
Sin embargo hay algo que debe prevalecer. No existe un guion de vida o patrón de conducta que, en su esencia, sea mejor o peor. Todos tienen inmensos potenciales y peligros vertiginosos. Todos están «vestidos» de virtudes y aprendizajes pendientes. La práctica terapéutica irá orientada a tomar conciencia de los aspectos constructivos en la vida del consultante. En cada caso podemos verificar el aforismo:
“En el síntoma podemos encontrar la solución”
Hay otros dos aspectos de vital importancia para conocer y saber los motivos por los que repetimos patrones de conducta.
En primer lugar, acceder a nuestro guion de vida nos ayuda a una reconciliación con nosotros mismos. Esta comprensión, a su vez, nos ayuda a fortalecer nuestra autoestima.
Y, en segundo lugar llegamos a un nivel de conocimiento que nos permite aproximarnos a nuestra propia identidad. Es decir un mayor autoconocimiento.
En el próximo post trataré el llamado “proceso de la cuadrinidad”. Una de las propuestas terapéuticas más versátiles y pragmáticas. Responde a la pregunta ¿Por qué repetimos patrones de conducta?. Y propone cómo dejar de cometer los mismos errores.
Hasta entonces recibe un cordial saludo,
www.josepguasch.com
Anterior artículo relacionado: ¿Por qué repetimos los mismos errores y conductas? ¿Destino o decisión inconsciente?
Siguiente artículo relacionado: Guion de vida y amor negativo. La lealtad inconsciente a los padres.
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