Valores del patriarcado y su impacto en la sociedad contemporánea.

Los Valores del patriarcado y su influencia en nuestra sociedad.

Representación pictórica de los apóstoles y Jesús, el catolicismo refleja los valores del patriarcado.

Los sistemas patriarcales gravitan alrededor de un líder o jerarca.

El patriarcado es un sistema sociocultural que organiza las relaciones gravitando sobre unos principios básicos. Se reflejan especialmente en la dominación masculina y la subordinación femenina. Sin embargo va más allá. A continuación, resumo 19 valores básicos del patriarcado que sustentan este sistema. Sigue una explicación que lo conecta con la realidad:

1.- Supremacía masculina.

– Creencia en la superioridad inherente de los hombres sobre las mujeres.
– Se refleja en todos los ámbitos pero, especialmente, en estructuras laborales donde los hombres ostentan los cargos relevantes. Esto repercute, en primer lugar, en la brecha salarial entre hombres y mujeres. Y, en segundo lugar, en las barreras que sufren estas para acceder a cargos de liderazgo.

2.- Control del hombre.

– El intervencionismo masculino sobre el cuerpo y las decisiones de la mujer.
– Se observa en la regulación del acceso al aborto y en la cultura que juzga la sexualidad femenina, perpetuando estigmas sobre su autonomía.

3.- Patriarcado y violencia masculina.

– Uso de la violencia como herramienta para mantener la jerarquía de género.
– La normalización de la violencia de género, como el acoso, violencia doméstica o feminicidios, refuerza el poder masculino.

4.- Heteronormatividad

– Suposición de que la heterosexualidad es la norma y superior a otras orientaciones. Orientación a los roles de género tradicionales.
– Limita las expresiones de identidad de género y orientación sexual. De esta manera margina a quienes no se ajustan a esta norma.

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5.- Cosificación del cuerpo femenino.

– Reducción de las mujeres a objetos de consumo o placer.
– Publicidad, cine y medios que las representa como cuerpos deseables antes que como personas completas.

6. – Tradicionalismo y resistencia al cambio.

– Fomentar roles de género rígidos basados en la tradición. También el rechazo a las transformaciones que desafían el orden patriarcal.
– Tendencia a perpetuar expectativas como que las mujeres sean cuidadoras y los hombres proveedores. De esta manera subsisten las diferencias en el trabajo. Este inmovilismo también se observa en campañas contra el feminismo o movimientos de derechos LGBTQ+.

7.- Infantilización de la mujer.

– Percibir a las mujeres como emocionalmente débiles o incapaces de tomar decisiones.
– Esta visión fomenta discursos que invalidan sus capacidades para liderar o participar en diferentes ámbitos.

8.- Fomentar una competencia femenina basada en criterios consumistas.

– Animar y promover la rivalidad entre mujeres para desviar la atención del sistema patriarcal.
– Narrativas que valoran más la apariencia que la solidaridad entre ellas. De este modo, también, se potencia la presión estética sobre la mujer. Y, a su vez, se enriquece el mercado de la estética y la belleza.

9.- Negación.

– Rechazo de las desigualdades de género o su importancia.
– Frases como “el feminismo ya no es necesario”, “Ellas ya tienen igualdad” o “ni feminismo ni machismo”. Estas frases y narrativas niegan la desigualdad entre sexos.

10.- Silencio e invisibilización de la mujer.

– Invisibilización o censura de experiencias y voces femeninas.
– Historiografía que excluye contribuciones culturales, profesionales o políticas de mujeres. De tal forma que son ignoradas o desacreditadas.

11. – Organización Jerárquica.

– Organización social basada en posiciones de poder donde los hombres ocupan la cima de la pirámide.
– Se refleja en estructuras empresariales, políticas y religiosas donde los hombres predominan en roles de liderazgo. A su vez, las mujeres son relegadas a posiciones subordinadas.

12. Lucro económico y explotación.

– Explotación económica como base del sistema capitalista.
– Actividades como el trabajo doméstico no remunerado que conlleva la feminización de la pobreza. O el doble esfuerzo (trabajo remunerado y no remunerado) que penaliza especialmente a la mujer.

– También la explotación de los más frágiles vulnerando sus derechos y colocando en el centro el beneficio económico. Como resultado se erige como beneficiario al hombre, tanto económica como socialmente.

13.- Negación de emociones masculinas.

– Supresión de la vulnerabilidad emocional en los hombres como forma de reafirmar la masculinidad.
– Los hombres son socializados para reprimir sus emociones. Esto refuerza conductas de dominación y dificulta la empatía en las relaciones interpersonales. En algunos casos, la deficiente gestión de las emociones provoca explosiones de ira que generan episodios de violencia machista.

14. Patriarcado y Belicismo.

– Glorificación de la fuerza y la agresividad como rasgos masculinos esenciales.
– El patriarcado promueve la idea de que los hombres deben ser protectores y guerreros. De esta manera justifica los conflictos armados y la violencia intrapersonal.

15.- Religión como legitimación.

– Uso de doctrinas religiosas para justificar la superioridad masculina.
– Muchas religiones, especialmente en occidente, son de inspiración patriarcal. De tal modo que han interpretado sus textos para relegar a las mujeres al ámbito privado, y negarle roles de liderazgo espiritual.

16.- Estética femenina controlada.

Cartel de publicidad que refleja la cosificación del cuerpo femenino.

Cosificación del cuerpo femenino y dominación masculina

– Imposición de estándares de belleza femeninos como herramienta de dominación.
– La presión social para cumplir con ideales de belleza genera inseguridades que limitan la autonomía femenina y alimentan industrias multimillonarias. Este punto enlaza con lo expuesto en el 8 (Fomentar una competencia femenina basada en criterios capitalistas)

17. – Patriarcado y privilegios masculinos.

– El patriarcado promueve el acceso preferencial a recursos, poder y oportunidades para los hombres.
– Se manifiesta en la mayor facilidad con que los hombres acceden a educación, empleo y recursos financieros.

18.- Reproducción como deber femenino.

– Expectativa de que las mujeres se definen y se realizan a través de la maternidad.
– Se traduce en políticas públicas y normas culturales que las presionan a tener hijos. De este modo se ignora el derecho que decidan sobre sus cuerpos.

19.- Patriarcado, Individualidad y competencia frente a trabajo colaborativo.

– El patriarcado impulsa dinámicas sociales que refuerzan jerarquías. De este modo aparecen formas de dominación y liderazgos individuales.
– En el ámbito laboral, se valora a los individuos «líderes» (mayoritariamente hombres) que destacan como figuras individuales. Como consecuencia, se ignoran o infravaloran las contribuciones colectivas y de equipo.
– En el hogar, se desvaloriza el trabajo colaborativo del cuidado (históricamente asignado a las mujeres) como una tarea no productiva.

 

Los Valores del patriarcado – Reflexión final.


Lo escrito es una sencilla exposición de algunos de los valores fundamentales del patriarcado. A buen seguro pueden añadirse más y, probablemente, matizar otros. A destacar que no se trata de ideas aisladas sino que forman una red que sostiene la estructura patriarcal. Además lo hacen de tal modo que parecen algo natural. Y es, precisamente, esta apariencia de “normalidad” lo que los hace casi invisibles.
Desafiar los valores del patriarcado es un importante trabajo de conciencia. Por eso es importante hacerlos visibles, nombrarlos. Hacer frente a estos principios nos acercará a construir sociedades más justas, equitativas y fraternas.
Contraponer a los principios del patriarcado valores como la colaboración, el cuidado y la interdependencia es fundamental para construir sociedades más equitativas y justas. Esto repercutirá en el bien de todas las personas. Sin distinción de sexo, raza, religión, orientación sexual, expresión de género etc.

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo,

 

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